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UNA VIDA LLENA DE ENERGIA

 

POR: HARMUT METZ        (REVISTA JAQUE 535)

 

Víktor Korchnói es un fenómeno. El 23 de marzo los suizos han celebrado su 70° aniversario, fecha en la que sigue contándose entre los jugadores más fuertes del mundo, aunque haya retrocedido algunos puestos en el escalafón: del 17° lugar del pasado año al29° de la lista internacional. El emigrante soviético llegó a convertirse en una leyenda a raíz de sus duelos con el representante del comunismo ruso, Anatoli Kárpov, ante quien tuvo que Inclinarse en sus tres tentativas por conquistar el campeonato mundial. Esa lucha, que se produjo entre 1974 y 1981, mantuvo en vilo al mundo del ajedrez y llegó a inspirarme la comedia musical Chess a Tim Rice y Abba, que tuvo un considerable éxito. Hoy, Víctor el Terrible, siempre desbordante de energía está satisfecho sobre todo de dos cosas: 1) de que los jóvenes esperan que el abuelo simplemente se derrumbe, y 2) de que el abuelo pueda jugar cinco horas al ajedrez y de hacer "morder el polvo" a muchos de sus jóvenes adversarios. El vecino de Wohlen (Aargau) se regocija pensando en que su eterno rival cumplirá 50 años en mayo y que, número 20 del mundo, pronto le alcanzará perdiendo terreno dentro
de los 100 primeros de la lista. mundial. Siempre dispuesto a ser entrevistado, el monumento ajedrecístico que es Víktor Korchnoi, me ha respondido a las viejas cuestiones, ya casi agotadas.
HM: Señor Korchnói, 70 años... ¿siempre lleno de energía?

VK: Sin energía, más vale disponerse a morir. Y eso, no sólo es válido para el ajedrez, sino también para la vida.
HM: La mayor parte de los jugadores de elite comienzan su declive hacia los 40 años, más que hacia los 50. A esa edad usted se encontraba luchando por conseguir el título mundial. Veinte años más tarde, sigue encontrándose entre los 50 mejores del mundo. ¿No se siente completamente agotado?
VK: En absoluto. Siempre encuentro algo interesante en el tablero. (Nota: algo que confirmó después de la entrevista, al mostrarnos un espectacular sacrificio de pieza en el Gambito de Rey, que había descubierto.) El ajedrez me sigue haya fascinando y me gustaría seguir compartiendo ese maravilloso descubrimiento con todo el mundo. Todavía trabajo bastante. No obstante, por el momento algo menos en mi propio ajedrez, puesto que estoy trabajando en mis 100 mejores partidas para una autobiografía en tres volúmenes que va a ser publicada por Olms. Tal vez por esta razón mi Elo haya bajado. Sigo teniendo mucha energía, pero no puedo escribir mis libros y, al mismo tiempo, quedar primero en los torneos.
HM: Pero cuando la biografía esté terminada ¿volverá a convertirse en una amenaza para los jóvenes jugadores que dominan la clasificación mundial?

VK: Espero seguir contribuyendo al desarrollo de todos. Los ordenadores requieren modificaciones. Utilizo algunos programas para analizar, pero casi nunca estoy satisfecho de su rendimiento. El ordenador es irresponsable. Es un punto sobre el que quiero insistir: sacrifico pieza y el ordenador enseguida afirma que es ganador. Realizo una jugada fuerte e indica: igualdad. Sigue otra fuerte jugada y admite que está perdido. He vuelto a realizar esta operación decenas de veces, y no cambia nada en sus apreciaciones. No puede comprender que el sacrificio de pieza es preciso. Trabajo, no obstante, con ordenadores, gracias a la ayuda de mi mujer, que conoce su técnica. Yo ni siquiera puedo pulsar una tecla. El ordenador ha contribuido también a recortar las partidas. Se han preocupado en vano por la posibilidad de las partidas aplazadas. El presidente de la FIDE, Kirsán Ilyumzhinov, alberga la ilusión de que todo el ajedrez se convierta exclusivamente en partidas rápidas. Personalmente, sólo veo en ellas una ventaja: trabajar una hora, en lugar de cinco, ante el tablero. Pero en tal caso resulta imposible explorar todas las sutilezas de una posición. Las partidas contra Mijaíl Botvínik, Vassili Smyslov y otros representaban mi ciencia. Mi verdadero aprendizaje lo hice en la práctica, jugando contra campeones del mundo. Ahora los jóvenes jugadores carecen de la oportunidad de disputar partidas de ese nivel contra Kaspárov o contra Kárpov. El Blitzno ayuda nada, no enseña nada. Desde hace mucho, siento que este tipo de desarrollo está causando daños irreparables al deporte del ajedrez. Incluso podría afirmar que condena el ajedrez a 50 años vista, cuando la gente lo habrá olvidado. Por eso es por lo que creo que Ilyumzhinov está a punto de cometer un crimen. No son sólo las federaciones alemana y holandesa las que deben luchar contra el recorte del tiempo de reflexión, que mata la creatividad.
-HM: En 1998 usted declaró que la única diferencia que marcaba la edad era "la desaparición de la voluntad de vencer," que era cuestión de "odio" y que "los jugadores veteranos carecían de ese sentimiento." Por otra parte, ¿no preferiría descansar, al atardecer, leyendo una novela policíaca, antes que tener que seguir entrenándose?

VK: Borís Spassky dijo un día que yo necesitaba el retrato de un enemigo. La cosa no es tan simple. . He disputado encuentros en los que la enemistad era importante y, créame, resultó un fardo demasiado
pesado.
Naturalmente, la gente ya no quiere ni oír hablar de proverbios como el que dice: "Cuantos mas enemigos, mayor gloria." El orgullo va desapareciendo también y el sentido de las partidas amistosas acaba ocupando un lugar importante.
Pero, desde luego, no en mi caso.
HM: El número 12 de la lista mundial, el GM holandés Loek van Wely, le atribuye un "permanente espíritu combativo", así como que siempre "trata de intimidar al adversario."

VK: Ah, así que Loek también lo ha notado. Hemos vuelto a jugar en octubre en un mismo torneo, pero debo decir que en el caso de Loek, no percibo fuerza en él. No puedo comprender cómo juega tan bien al ajedrez. Es muy poco frecuente, y quizá él sea consciente de ello.
-HM: No por eso deja Loek de encontrar sus partidas contra usted "fantásticas, ya que siempre pasa algo y, después de la partida, ¡siempre te muestra algo hermoso!

VK: (Riéndose de buen grado). Sí, así es. Le resulta evidente que siempre debo explicarle algo. En el último torneo disputamos dos partidas relámpago. Ganóla primera de forma brillante, con blancas. En la segunda estaba completamente perdido, hasta que me di cuenta de que quedaba muy poco tiempo. Por eso le propuse tablas. No contestó, y acabó ganándome por tiempo. Pero después le amargué la victoria, demostrándole lo mal que había jugado, salvo, naturalmente, en la primera partida.
-HM: ¿Cómo se desarrolló su increíble amor por el juego de reyes?
VK: Inicialmente me concentré en tres actividades: tocar el piano, recitar poesía (puesto que albergaba
La esperanza de llegar a convertirme en actor) y jugar al ajedrez. Para ejercitarme en todo ello, frecuentaba al menos tres veces por semana el palacio de pioneros. Primero tuve problemas con la música. Para empezar, no teníamos un piso amplio ni suficiente dinero para poder ensayar en casa. Luego resultó que mi pronunciación rusa no era todo lo buena que .se requería. Quizá no tuve la suficiente paciencia para corregir esta deficiencia, pero sea como fuere, lo cierto es que abandoné la declamación. No me quedaba más que el ajedrez. Así que, a los 14 años, decidí que llegaría a ser un profesional del ajedrez, ¡aunque no sabía si eso sería posible en la Unión Soviética! Incluso en el caso de Botvínik: ¿era un profesional del ajedrez o ejercía su profesión de científico? Aquel mismo año compartí el primer puesto en un torneo entre 16 jóvenes maestros. Pese a todo, encontré tiempo para estudiar historia. fue un paso en falso, un auténtico paso en falso! Como futuro jugador de ajedrez, hubiera debido dedicarme a estudiar lenguas extranjeras, lo que sólo pude hacer más adelante. Pero mientras era un muchacho, la Roma y la Grecia antiguas me fascinaban, a pesar de que no podía imaginarme lo aburrida que llegaría a ser la historia bajo Stalin. Antes de la Universidad, amaba la historia. Después de la Universidad, llegué a odiar todo lo que tuviese que ver con la historia. A veces me preguntan qué hubiera Llegado hacer, sin el ajedrez. Para mí hay algo que está muy claro: siempre he amado la libertad y nunca hubiera podido someterme a ser otra cosa que un ciudadano ruso corriente. Esa fue una de las principales razones por las que huí de la Unión Soviética: mi deseo de ser libre. Sin el ajedrez, posiblemente hubiera de anticipación, Vassili Smyslov acabado siendo un triste profesor de historia en algún rincón perdido de Siberia.
-HM: Un ardor ciego, contra el cual hasta el patriarca del ajedrez soviético previno en su día, puede resultar dañino. En los años sesenta las cosas cambiaron considerablemente, como aquella victoria en Hungría, con 14,5 puntos de 15 partidas, seguida de un shock. ¿Típico en la vida de un maximalista?

VK: Es difícil saber por qué, en mi caso, los grandes éxitos van de la mano con las pesadas derrotas. Volvemos a hablar, en realidad, del tema de la energía, lo que puede explicar resultados muy diferentes. Para unos, mis esfuerzos en un torneo, como en Hungría, me quitan demasiada fuerza, lo que explica lo demás. Quizá por eso he sido menos agudo en el Campeonato Soviético. Para otros, me falta suficiente formación ajedrecística de base. Siempre he sido más un autodidacta, que el talento descubierto por un profesor cualificado. Vladímir Zak, que en una ocasión Yermolinsky calificó de muy mal entrenador, se ocupó de mí. En tanto que autodidacta, puesto que sigo siéndolo, mi saber comprende ciertas lagunas. No sólo en el caso de una partida aislada, sino también en todos los torneos. He constatado, por ejemplo, como campeón de la URSS en 1960 y1962, que mis "agujeros", que nunca conseguí taponar del todo, me causaban muchos problemas. Por eso, en 1963 volví a estudiar ajedrez.
-H M: U n día después de su cumpleaños, y con cuatro meses ha celebrado su 80° aniversario. Es uno de los raros grandes maestros que tiene a sus espaldas60 años de buenos resultados, aunque no sean comparables con los suyos. ¿Cómo explica usted eso?

VK: En cierto modo, tuvo la mala suerte de estar a la sombra de Botvínik. Bueno, también algunos podrían decir que yo tuve la mala suerte de estar a la sombra de Kárpov, y luego de Kaspárov. Pero lo cierto es que su situación me parece distinta. Cuando yo me enfrenté a Kárpov seguramente ya no estaba en mi mejor momento. Smyslov, por el contrario, tuvo su mejor época durante sus tres encuentros con, Botvínik Estuvo en la Cima, pero solo un año. Smyslov siempre tuvo un. juego interesante. Incluso hoy, durante el encuentro anual Mujeres contra Veteranos, me enseña montones de variantes y me pregunta: ¿Qué opinas? A menudo me sorprende, sobre todo cuando me cuenta que hace cuarenta años que ha preparado todo eso contra Botvínik. Smyslov ha tenido grandes fluctuaciones en su juego. Pero, en fin, también yo. Sucede que durante dos o tres años paso malas rachas. Para mi biografía en tres tomos necesito seleccionar 50 partidas con blancas y 50 con negras. Según las posibilidades, tomaré una de cada año. He constatado que será un amasijo imposible, ya que he jugado del orden de las4.000 partidas... jde las cuales gané 2.000! Hay períodos, entre tres y cinco años, durante los cuales jnojugué ni una sola partida razonable! (Se ríe). Jugadores como Smyslov y yo deben reconocer este tipo de cosas.
-HM: Ha señalado usted que Smyslov no fue campeón del mundo más que un año. Pero al menos lo fue. ¿Lo envidia usted?

VK: jEn cualquier caso, su año tiene más peso específico que el de Jálifman! Se me ha hecho la predicción de que conocería mi mayor éxito a los 72 años.
-HM: Eso significa que dentro de dos años ganará usted el Campenato del Mundo, según la nueva fórmula...

VK: Eso significaría que yo sería el campeón del mundo de Ilyumzhinov, lo que no me serviría de particular consuelo. Hace tres días, Alexánder Bach, el mánagerde Kárpov, me ha llamado para invitarme a su torneo- homenaje por los 50 años de Kárpov. No lo he pensado mucho. Había rehusado participar en el Memorial Petrosián, así que en el caso de Kárpovtambién rehusé de inmediato. Más tarde me lo he reprochado, ¡ pero ya estaba hecho! ¡Qué bruto he sido! Tenía la ocasión de participar en un Memorial Kárpov: piénselo bien: jun Kárpov in Memoriam! ¿No valía la pena? (risas).
-HM: Volviendo sobre el tema: ¿no le hubiera gustado ser campeón del mundo, aunque fuese sólo por un año?

VK: Humm... Todo el mundo del ajedrez me respeta. Apenas puedo imaginar que ese respeto fuese mayor de haber conquistado el título mundial por un año. Estoy satisfecho. Pero, por otro lado, resulta dificil decir por qué nunca he llegado a ser campeón del mundo. Hubo razones políticas, quizá fue debido a mi largo proceso de evolución ajedrecística, o al hecho de que no fui lo bastante autocrítico con los puntos débiles de mi estilo. Eso siempre fue un problema. También puedo fácilmente afirmar, sí, que Leonid Brezhnev no quería que yo me convirtiese en campeón del mundo. En realidad, el asunto era más complicado. Yo quería llegar a ser un día campeón del mundo. Pero en aquella época era demasiado joven y demasiado estúpido. Supongo que, aunque no he llegado a ser campeón del mundo, al menos sí he llegado a ser más inteligente (risas). Lo que todavía quiero es demostrarle a los jóvenes que aún pueden seguir aprendiendo algo de mí.
-HM: ¿Acaso la tenacidad y energía de sus encuentros por la corona permanecen inalterables?
Kárpov había encadenado pacientemente 100 tablas antes de conquistar el título.

VK: Está claro. A los 70 años sigo careciendo de la paciencia necesaria y sigo siendo tan ambicioso que no pienso en hacer tablas. Durante muchos años, Kárpov también lo ha sido. Actualmente tiene problemas de energía y también con la teoría de aperturas, que ya no le sirve de nada. Pero ha sido muy fuerte, en especial durante su encuentro con Kaspárov en el que ganaba por 5-0. Su actuación era fenomenal, quizá la mejor de toda su vida.
-HM: ¿Hay alguna posición que todavía hoy le ponga furioso y que hubiera podido significar la conquista del título?

VK: La partida que mejor recuerdo es la de nuestro primer encuentro (en 1974), que le gané a Kárpov en 19 jugadas. En esa época se me consideraba ya un extranjero, a pesar de que fuese un ciudadano soviético y de que fuese miembro del partido comunista. Se lanzó una campaña para demostrar que Kárpov era el primer representante del pueblo soviético y que era el mejor de la clase trabajadora. Perdí aquel encuentro por 3-2, pero la 210 partida finalizó a mi favor, en sólo 19 jugadas. Pero lo que usted me pregunta es otra cosa: perdí 6-5 el difícil encuentro de Filipinas, en 1978. Eso me molestó menos que el tercer encuentro, el de 1981, en Merano. Para mí fue una derrota importante y dolorosa. Todo el encuentro fue terrible y supuso para mí una auténtica tortura. Mi antiguo jefe de delegación era, tres años después, el representante de Kárpov en Europa Occidental! ¿Puede imaginarse eso? Impensable (suspiro). Fue un duelo politizado en extremo y mi amigo de entonces se había convertido en el representante de Kárpov. ¿Dónde lo había encontrado? (Prosigue más ¡lentamente, con un tono deprimido). ¿A quiénes podía elegir para ayudarme? Total, que perdí 6-2 y 10 tablas. No era un buen resultado para mí... En las tablas había dejado mis últimas energías... Tuvo entonces una enorme superioridad. Se había traído de Moscú a 43 personas y gozaba del apoyo de la Embajada de Berna. Sesenta personas gravitaban en torno a él. Teniendo en cuenta todo eso, considero ese 2-6 como un excelente resultado para mí. A renglón seguido, pensé que no podía escribir nada sobre aquella derrota. Fue un error. La conducta de los rusos y de Kárpov fue tan lamentable, que ni ellos mismos querían hablar. Fue como si el match de Merano no hubiera existido. Fue culpa mía, porque tenía que haber escrito acerca del encuentro. El hecho de haberme abstenido de hacerla todavía hoy me irrita.
-HM: Con el aria 'Merano' aquel campeonato del mundo fue perpetuado en la comedia musical Chess. Pese a ello, ¿sigue usted recordándolo con amargura?

VK: En más de una ocasión. Tim Rice y la actriz Elaine Page, que interpretaba el papel de mi segunda esposa, habían presenciado, como espectadores, el encuentro de Merano. El guión fue modificado para que yo no pensase demasiado. Su asesor de ajedrez, William Hartston, me consultó durante la producción. En general, la comedia musical me gusta. Pero hay tres cosas que me desagradan: el regreso del héroe a la Unión Soviética y el complot del segundo acto, donde de repente todos se vuelven contra el héroe. Cuando me quejé de ello, Rice me miró y dijo: "¿Es que acaso fue de otro modo en la vida real?" En cualquier caso, Chess ha atraído la atención de millones de espectadores sobre el mundo del ajedrez.
-HM: En el séptimo puesto de la clasificación mundial se encuentra Vésselin Topálov, de quien en un momento dado dijo usted que merecía el título mundial tanto intrigas políticas habían impedido su acceso al trono.

VK: No, en absoluto, no es eso lo que yo dije. Sería muy fácil culpar de todo a Brezhnev. Mi problema era que había aprendido demasiado tarde todas las sutilezas del ajedrez. En aquella época tuve que invertir demasiadas energías. Los soviéticos tampoco querían la victoria de Kaspárov. Lo curioso es que perdía 0-5, pero tenía tanta energía que aun así pudo salvar el encuentro.

-HM: Recuerdo que un día Kárpov se quejó de no haber conseguido el 6-0, como consecuencia de un grave error, ya que, de haber sido así, Kaspárov no se hubiese levantado jamás.

VK: (Risa irresistible, a mandíbula batiente). iJa, ja, ja! Sí. iJa, ja, ja, ja! Es su gran desgracia, que le ha impedido ser campeón del mundo hasta el año 2000.
-HM: Se ve que eso le divierte...
VK: Por supuesto. Fue una divina fatalidad. Ja, ja.
-HM: ¿Es decir que quiere usted a Kaspárov sólo porque lo ha vengado?
VK: Sí, sí.
-HM: ¿Cuáles son sus relaciones con Kaspárov? Es un hombre muy dificil.

VK: Nos entendemos mucho mejor que con los europeos occidentales, porque hablamos ruso entre nosotros. Desde luego, no es fácil. Sabemos que es un jugador de ajedrez genial. Pero está abierto, como alguien que ha crecido en un estado totalitario y, por consiguiente, tiene inclinación al despotismo. Quiere dominarlo todo. Nos hemos enfrentado cuando quería dominar la GMA, pero nuestros colegas me han seguido. Desde entonces me ha guardado rencor, esperando a tomar la revancha. Pero de eso hace ya un decenio. Hasta que venció a Kárpov éramos aliados. Jan Timman pronuncIo una frase famosa sobre él: "Kaspárov muestra poco respeto por la gente que consiente en ser tratada como a él le parece." Cuando alguien lo admira, se comporta como un miserable. Si presiente que alguien es enemigo suyo, entonces se comporta bien. Lo normal sería lo contrario. Pero, en fin, de nuevo hemos vuelto a comprendernos. No sería cristiano imaginar que la ira se mantiene viva de forma permanente en su alma. También trato de encontrar cierta humanidad en Kárpov.
-HM: ¿Conclusión?

VK: i Lo he conseguido! Con Kárpov no sólo quisiera mantener relaciones diplomáticas, sino también llegar a hablar con él de forma más o menos amistosa. Pero era y sigue siendo un representante de los rusos reaccionarios. Es algo que se oculta en lo más profundo de su alma, algo por lo que no puedo pasar. Con Kaspárov es, al menos, posible. Cuando era la gran vedette no se podía progresar con él, ni siquiera cuando participábamos en un mismo torneo. Debía dirigirme a él por carta. Cartas amistosas, pero en lugar de charlas, no dejaban de ser cartas.
-HM: ¿Acaso espera que el campeón del mundo muestre también respeto por la leyenda?

VK: Me respetaba. Pero yo no podía hacer eternamente la cola en su corte. De repente. parece que ha decidido apreciar las partidas de los viejos maestros. Ha enviado. por ejemplo. un telegrama a David Bronstein por su aniversario. lo que revela un nuevo aspecto de su carácter.
-HM: ¿Coinciden sus nuevas maneras con la pérdida del título de campeón del mundo?

VK: El telegrama a Bronstein lo ha enviado antes de eso. Pero, puesto que ha perdido, es muy posible que pronto se vuelva más caluroso. Hace dos años, André Behr (biógrafo de Korchnói. NDLR) me había dicho: Kaspárov se ha vuelto más sensato. Yo respondí: ¿Por qué, ya se le puede hablar?
.HM: Usted se encuentra actualmente en el 46" puesto de la clasificación mundial, Kárpov en el 20" (Ambos han subido en la última lista: Korchnói es 41" y Kárpov 13". NDLR). ¿No representa alguna satisfacción la posibilidad de que pronto pueda alcanzarle?

VK: Considero que, de aquí a dos años, nos igualaremos en la clasificación mundial, y después él quedará por detrás de mí para siempre. En cuatro años será olvidado, porque habrá caído por debajo de los 2600 Elo. Lamentablemente, en Linares, con sus puntitos, habrá recuperado algún Elo. Es una pena... (se ríe).
¡Este año Linares ha sido un increíble éxito para Kaspárov! Tres puntos de ventaja sobre los demás... Es como si alguien vistiese con traje blanco, mientras que los otros aparecen vestidos de deshollinadores.
-HM: ¿Cree usted que Kaspárov es el jugador más fuerte de todos los tiempos?
VK: Así parece. Keene y Divinsky han publicado un libro, afirmándolo.
-HM: Warriors of the Mind (Guerreros de la Mente) se publicó en 1989, con numerosas estadísticas acerca de los supuestos 64 mejores jugadores de todos los tiempos.
VK: Lasker aparece en sexta posición. Pero los autores incluyen partidas jugadas por él cuando tenía 67 años. Hoy en día puede afirmarse que Kaspárov es el mejor jugador de todos los tiempos.

-HM: ¿Y quién ha sido el mejor gran maestro que no ha llegado a campeón del mundo?
VK: ¿Acaso espera que me cite a mí mismo?
-HM tal vez
VK: Bien. Diré que Akiba Rubinstein y Paul Keres. Personalmente, tengo una gran inclinación por Keres.
-HM: ¿Dónde sitúa a Víktor Korchnói en la historia del ajedrez?
VK: En el libro de Keene y Divinsky, yo era el número siete, inmediatamente después de Lasker. En 1989, Kárpov era el número dos. Como consecuencia de sus actuaciones en los últimos años, habría que cambiar eso.
.HM: También habríaquevercómo jugarán Kárpov y Kaspárov cuando tengan su edad.
VK: Psé. Con todo, me ratifico en Rubinstein y Keres. En el libro citado, Aliojin jno era más que el 17°! No entiendo porqué.
-HM: ¿No ha considerado nunca la posibilidad de participar en el
campeonato mundial de veteranos, para conseguir al menos un título de campeón del mundo?

VK: jCreo que me basta con jugar una vez al año con los veteranos contra las mujeres!
-HM: En San Petersburgo, su ciudad natal, se va a celebrar un torneo en su. Honor, con motivo de su 70° aniversario. ¿Hace 25 años pensaba que volvería al lugar donde nació?
VK: Cuando dejé la Unión Soviética, en mis sueños más audaces no podía imaginar que un día regresaría. Mi fuga, sin falsa modestia, tuvo un gran impacto, tanto sobre los dirigentes soviéticos como sobre el pueblo. Esa fue mi contribución a la perestroika.


-HM: Sin embargo, es Kaspárov quien se presenta como uno de los responsables de la 'glasnost' (transparencia) y de la 'perestroika' (apertura).

VK: En el sentido en que él lo dice, no tengo nada que ver. Pero creo que de algún modo y en la época, aporté una cierta sacudida. En cualquier caso, en 1992 volví, con Petra, a mi país natal.
-HM: ¿Significa ese homenaje en su ciudad natal una particular alegría?
VK: No, no la calificaría de alegría especial. Las generaciones desaparecen y resultará difícil encontrar a un simpatizante con quien charlar. Soy una especie de dinosaurio (risas). Siento, naturalmente, una satisfacción al constatar que se me ha vuelto a apreciar.
-HM: EI 28 y 29 de abril el homenaje continúa en Suiza. En el torneo de rápidas participarán Kaspárov y Krámnik. ¿Quién resultará vencedor?
VK: Se diría que Kaspárov, en superforma, va a imponerse de nuevo.
-HM: ¿No usted?
VK: No en rápidas. El año pasado, en Reykjavik, conseguí hacerle tablas a Kaspárov en la primera ronda, pero luego perdí las tres siguientes de la fase previa, para finalizar con otras tablas. No "Kramnik ha ganado su encuentro y ha merecido el titulo mundial, porque ha sabido dominar al jugador más fuerte del mundo" obstante, quedé satisfecho, por las tablas con Kaspárov.

-HM: ¿A quién considera actualmente como verdadero campeón del mundo?
VK: Krámnik ha ganado su encuentro y ha merecido el título. Ha sabido dominar al jugador más fuerte del mundo. Por otra parte, con sus dos victorias en Wijk aan Zee y Linares, Kaspárov ha demostrado que merece un match-revancha. Krámnik está descargando esa responsabilidad en la empresa Braingames. Por lo tanto, será esta firma laque, tras un tiempo prudencial, debería organizar un nuevo encuentro por el campeonato del mundo. Que Ilyumzhinov esté, entretanto, aportando continuamente un nuevo campeón del mundo es una estupidez.
-HM: Borís Spassky juega también en Zurich. ¿Es más flojo que usted? ¿Quizá lo ha ablandado el hecho de haber conseguido su objetivo de llegar a campeón Capablanca allá arriba, pero Maroczy mundial?
VK: Spassky ha perdido mucha energía. Gastó toda la que le quedaba para conseguir el título de campeón de la URSS, en 1973. Ahora ya no puede jugar. Le gusta el ajedrez, y se alegra mucho cuando le envío mis partidas. Pero para tener éxito se requiere energía. Es un hecho y no pura filosofía.
-HM: Después de su fuga, hace ya 25 años, ha vagabundeado usted por Europa, instalándose finalmente en Suiza. ¿Fue una buena decisión?
VK: Vine aquí a causa de mi segunda esposa. Me gusta y todo me parece bien en Suiza, salvo una cosa: ¡que considero la neutralidad como una enfermedad grave! ¡Y no quiero ser contaminado por la neutralidad!
-HM: También ha jugado usted contra personalidades ajenas al ajedrez, como con el revolucionario cubano Che Guevara.
VK: Sí, el presidente de la federación cubana estaba absolutamente empeñado en que hiciera tablas con el Che Guevara.
-HM: Naturalmente, el combativo Korchnói rehusó...
VK: Aunque una ristra de funcionarios me hubiese repetido hasta la saciedad lo contento que se hubiera puesto el Che Guevara con unas tablas, no tenía la menor intención de hacer unas tablas diplomáticas. Puedo recordar perfectamente que era muy modesto.
-HM: Sin embargo, hay otro jugador famoso que fue un adversario poco habitual: el espíritu de Geza Maroczy, el gran maestro húngaro fallecido en 1951, con quien ha jugado usted una partida entre 1985 y 1993.
VK: Por entonces un amigo me llamó y me preguntó contra qué gran maestro desaparecido me hubiera gustado jugar. Cité a Keres, Capablanca y Maroczy. Una semana después, volvió a llamarme y me dijo: No hemos podido encontrar a ha respondido (risas). Después de una emisión de televisión conocí a un médium que había conocido a Maroczy y que vivía en Colonia. La persona en cuestión murió poco después, pero dejó todo organizado, observando con un notable sentido del humor negro, que lo justo hubiera sido terminar finalizada la experiencia. Lo importante era demostrar que existía una vida después de la muerte. No fue utilizado más que como intermediario. Que yo creyese o no en la reencarnación no le interesaba a nadie.
-HM: ¿Y lo ha creído?
VK: Lo creo.
-HM: ¿En el sentido cristiano? VK: Soy más o menos religioso. He sido educado en una familia católica. En San Petersburgo iba a menudo a la iglesia con mi abuela, que era polaca. Tanto mi madre como mi madrastra eran judías, mi padre, un polaco de origen ucraniano. Habían sufrido bajo el estalinismo. Eso me llegó, ya que yo no tenía una opinión política personal, y para mí el ajedrez lo compensaba todo. Pero tuve que enfrentarme a dos experiencias. Cuando tenía 16 años, necesité un permiso y para ello tuve que rellenar un formulario con el administrador de la casa. En el quinto punto, tenías que indicar tu origen. Le dije al administrador: mi madre es judía. En cuanto a mi padre, no está claro. Así que supongo que también yo soy judío. Cuando volví a casa y lo conté, tuve que escuchar: "¡ Eres un imbécil ¡Tu padre es ruso y tú también!" Mi madrastra corrió a la casa del administrador, tachó "judío" y en cima escribió "ruso". El asunto se repitió unos veinte años más tarde, cuando mi hijo debió ir a la escuela. Hablé con el director y rellené la correspondiente hoja.
Reflexioné: la madre de mi hijo es una armenia pura y el origen del padre, incierto. Así pues, mi hijo es armenio. Fue lo que escribí. Cuando volví a casa, y se le conté a mi primera mujer, también me trató de idiota. "Nuestro hijo es ruso!" Se fue y escribió eso sobre la palabra "armenio". Esa era toda la política en la Unión Soviética. En tanto que jugador de ajedrez, estaba ensimismado, no tenía la menor idea.
-HM: Volvamos a la patria contra Maroczy.

VK: El médium era de origen rumano y hablaba húngaro. Por otra parte, había vivido treinta años en Suiza, de ahí que comprendiese tanto el idioma de Maroczy como el mío. No ignoraba el ajedrez. Jugamos la Variante Winawer de la Defensa
Francesa, con la dama blanca que toma en g7. Después de la muerte de Maroczy, en lugar de e2, Euwe introdujo d1.Maroczy quería saber cuál de las dos variantes debía elegir.
Optó por la nueva, con d1. Gané un peón, pero en un momento dado tuve la sensación de que, a pesar del peón de más, podía perder. Sabía, naturalmente, que los jugadores de principios de siglo jugaban muy bien los finales. Por un instante (un instante que duró algunos meses), creí que iba a perder. La partida duró mucho, unos ocho años. A veces no disponía de tiempo. Luego el médium cayó enfermo y, entre otras incidencias, en el más allá Maroczy no se encontraba en disposición de jugar (ríe irónicamente). Mucha gente opinaba que en realidad yo estaba disputando una partida por correspondencia contra el club de Zurich. No lo sé.


-HM: Volvamos a la tierra. ¿Qué influencia histórica ha podido ejercer Víktor Korchnói sobre el ajedrez?

VK: Robert Fischer ha sido el primero en luchar por una alta remuneración profesional en ajedrez. En cuanto a mí, sin estar especialmente interesado en el dinero, también he aportado mi granito de arena para conseguir retribuciones más elevadas. Ese paso adelante se realizó de forma natural, puesto que mis encuentros con los rusos tenían una fuerza política explosiva, y por esta razón muchos países estaban dispuestos a acogerlos. Gracias a estas cosas, muchos jugadores pueden hacer hoy del ajedrez su profesión. Por otra parte, que haya contribuido a la teoría de aperturas es normal. Dos o tres personas, como
Larsen o Kaspárov, encuentran y varios centenares de jugadores consumen. Yo he aportado contribuciones teóricas al nivel de un campeón del mundo, aunque nunca haya conseguido el título.

-HM: Usted ha descubierto también un nuevo papel, el de abuelo. "Los jóvenes esperan que el abuelo se derrumbe, pero el abuelo sigue pudiendo jugar cinco horas y hacer besar el polvo a sus jóvenes rivales", ha ' declarado. Hace un par de meses lo ha demostrado, en un encuentro contra la joven promesa ucraniana Ruslan Ponomáriov, al ganar la última partida e igualar así el match 4-4.
VK: Cuando me fui de Potsdam, después de la conferencia sobre Lasker, estaba cansado. Ponomáriov, en cambio, estaba muy bien preparado, jugó mejor que yo, parecía desbordar de energía y ganaba por 2-1.Y eso a pesar de que dejó escapar buenas posibilidades en la primera, la quinta y la séptima partidas. Sin embargo, yo jugué a ganar la última, en la que mi adversario dejó escapar una posibilidad de tablas y pude vencerle, así que volví a igualar a 4. Tuve la sorprendente impresión de que, a sus 17 años, tenía problemas para jugar partidas largas y de que se cansaba... ¡Lo que no era mi caso, a los 70! Supongo que no se encuentra en buenas condiciones físicas, ya que vive en la cuenca minera del Donetsk, lo que no es en absoluto recomendable para disfrutar de una buena salud.
-HM: El aire suizo es más recomendable...

VK: Por supuesto. He dado una conferencia en Rusia en la que expliqué que gracias a mi fuga había prolongado mi existencia. La esperanza de vida que hay en Rusia es muy inferior a la de un ciudadano suizo y a la de cualquiera que viva en Europa Occidental.

 
 
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