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UNA VIDA LLENA DE
ENERGIA
POR: HARMUT METZ (REVISTA
JAQUE 535)
Víktor Korchnói es un fenómeno.
El 23 de marzo los suizos han celebrado
su 70° aniversario, fecha en la que
sigue contándose entre los jugadores
más fuertes del mundo, aunque haya
retrocedido algunos puestos en el escalafón:
del 17° lugar del pasado año
al29° de la lista internacional. El
emigrante soviético llegó
a convertirse en una leyenda a raíz
de sus duelos con el representante del comunismo
ruso, Anatoli Kárpov, ante quien
tuvo que Inclinarse en sus tres tentativas
por conquistar el campeonato mundial. Esa
lucha, que se produjo entre 1974 y 1981,
mantuvo en vilo al mundo del ajedrez y llegó
a inspirarme la comedia musical Chess a
Tim Rice y Abba, que tuvo un considerable
éxito. Hoy, Víctor el Terrible,
siempre desbordante de energía está
satisfecho sobre todo de dos cosas: 1) de
que los jóvenes esperan que el abuelo
simplemente se derrumbe, y 2) de que el
abuelo pueda jugar cinco horas al ajedrez
y de hacer "morder el polvo" a
muchos de sus jóvenes adversarios.
El vecino de Wohlen (Aargau) se regocija
pensando en que su eterno rival cumplirá
50 años en mayo y que, número
20 del mundo, pronto le alcanzará
perdiendo terreno dentro
de los 100 primeros de la lista. mundial.
Siempre dispuesto a ser entrevistado, el
monumento ajedrecístico que es Víktor
Korchnoi, me ha respondido a las viejas
cuestiones, ya casi agotadas.
HM: Señor Korchnói, 70
años... ¿siempre lleno de
energía?
VK: Sin energía, más vale
disponerse a morir. Y eso, no sólo
es válido para el ajedrez, sino también
para la vida.
HM: La mayor parte de los jugadores de elite
comienzan su declive hacia los 40 años,
más que hacia los 50. A esa edad
usted se encontraba luchando por conseguir
el título mundial. Veinte años
más tarde, sigue encontrándose
entre los 50 mejores del mundo. ¿No
se siente completamente agotado?
VK: En absoluto. Siempre encuentro algo
interesante en el tablero. (Nota: algo que
confirmó después de la entrevista,
al mostrarnos un espectacular sacrificio
de pieza en el Gambito de Rey, que había
descubierto.) El ajedrez me sigue haya fascinando
y me gustaría seguir compartiendo
ese maravilloso descubrimiento con todo
el mundo. Todavía trabajo bastante.
No obstante, por el momento algo menos en
mi propio ajedrez, puesto que estoy trabajando
en mis 100 mejores partidas para una autobiografía
en tres volúmenes que va a ser publicada
por Olms. Tal vez por esta razón
mi Elo haya bajado. Sigo teniendo mucha
energía, pero no puedo escribir mis
libros y, al mismo tiempo, quedar primero
en los torneos.
HM: Pero cuando la biografía esté
terminada ¿volverá a convertirse
en una amenaza para los jóvenes jugadores
que dominan la clasificación mundial?
VK: Espero seguir contribuyendo al desarrollo
de todos. Los ordenadores requieren modificaciones.
Utilizo algunos programas para analizar,
pero casi nunca estoy satisfecho de su rendimiento.
El ordenador es irresponsable. Es un punto
sobre el que quiero insistir: sacrifico
pieza y el ordenador enseguida afirma que
es ganador. Realizo una jugada fuerte e
indica: igualdad. Sigue otra fuerte jugada
y admite que está perdido. He vuelto
a realizar esta operación decenas
de veces, y no cambia nada en sus apreciaciones.
No puede comprender que el sacrificio de
pieza es preciso. Trabajo, no obstante,
con ordenadores, gracias a la ayuda de mi
mujer, que conoce su técnica. Yo
ni siquiera puedo pulsar una tecla. El ordenador
ha contribuido también a recortar
las partidas. Se han preocupado en vano
por la posibilidad de las partidas aplazadas.
El presidente de la FIDE, Kirsán
Ilyumzhinov, alberga la ilusión de
que todo el ajedrez se convierta exclusivamente
en partidas rápidas. Personalmente,
sólo veo en ellas una ventaja: trabajar
una hora, en lugar de cinco, ante el tablero.
Pero en tal caso resulta imposible explorar
todas las sutilezas de una posición.
Las partidas contra Mijaíl Botvínik,
Vassili Smyslov y otros representaban mi
ciencia. Mi verdadero aprendizaje lo hice
en la práctica, jugando contra campeones
del mundo. Ahora los jóvenes jugadores
carecen de la oportunidad de disputar partidas
de ese nivel contra Kaspárov o contra
Kárpov. El Blitzno ayuda nada, no
enseña nada. Desde hace mucho, siento
que este tipo de desarrollo está
causando daños irreparables al deporte
del ajedrez. Incluso podría afirmar
que condena el ajedrez a 50 años
vista, cuando la gente lo habrá olvidado.
Por eso es por lo que creo que Ilyumzhinov
está a punto de cometer un crimen.
No son sólo las federaciones alemana
y holandesa las que deben luchar contra
el recorte del tiempo de reflexión,
que mata la creatividad.
-HM: En 1998 usted declaró que
la única diferencia que marcaba la
edad era "la desaparición de
la voluntad de vencer," que era cuestión
de "odio" y que "los jugadores
veteranos carecían de ese sentimiento."
Por otra parte, ¿no preferiría
descansar, al atardecer, leyendo una novela
policíaca, antes que tener que seguir
entrenándose?
VK: Borís Spassky dijo un día
que yo necesitaba el retrato de un enemigo.
La cosa no es tan simple. . He disputado
encuentros en los que la enemistad era importante
y, créame, resultó un fardo
demasiado
pesado.
Naturalmente, la gente ya no quiere ni oír
hablar de proverbios como el que dice: "Cuantos
mas enemigos, mayor gloria." El orgullo
va desapareciendo también y el sentido
de las partidas amistosas acaba ocupando
un lugar importante.
Pero, desde luego, no en mi caso.
HM: El número 12 de la lista mundial,
el GM holandés Loek van Wely, le
atribuye un "permanente espíritu
combativo", así como que siempre
"trata de intimidar al adversario."
VK: Ah, así que Loek también
lo ha notado. Hemos vuelto a jugar en octubre
en un mismo torneo, pero debo decir que
en el caso de Loek, no percibo fuerza en
él. No puedo comprender cómo
juega tan bien al ajedrez. Es muy poco frecuente,
y quizá él sea consciente
de ello.
-HM: No por eso deja Loek de encontrar
sus partidas contra usted "fantásticas,
ya que siempre pasa algo y, después
de la partida, ¡siempre te muestra
algo hermoso!
VK: (Riéndose de buen grado). Sí,
así es. Le resulta evidente que siempre
debo explicarle algo. En el último
torneo disputamos dos partidas relámpago.
Ganóla primera de forma brillante,
con blancas. En la segunda estaba completamente
perdido, hasta que me di cuenta de que quedaba
muy poco tiempo. Por eso le propuse tablas.
No contestó, y acabó ganándome
por tiempo. Pero después le amargué
la victoria, demostrándole lo mal
que había jugado, salvo, naturalmente,
en la primera partida.
-HM: ¿Cómo se desarrolló
su increíble amor por el juego de
reyes?
VK: Inicialmente me concentré en
tres actividades: tocar el piano, recitar
poesía (puesto que albergaba
La esperanza de llegar a convertirme en
actor) y jugar al ajedrez. Para ejercitarme
en todo ello, frecuentaba al menos tres
veces por semana el palacio de pioneros.
Primero tuve problemas con la música.
Para empezar, no teníamos un piso
amplio ni suficiente dinero para poder ensayar
en casa. Luego resultó que mi pronunciación
rusa no era todo lo buena que .se requería.
Quizá no tuve la suficiente paciencia
para corregir esta deficiencia, pero sea
como fuere, lo cierto es que abandoné
la declamación. No me quedaba más
que el ajedrez. Así que, a los 14
años, decidí que llegaría
a ser un profesional del ajedrez, ¡aunque
no sabía si eso sería posible
en la Unión Soviética! Incluso
en el caso de Botvínik: ¿era
un profesional del ajedrez o ejercía
su profesión de científico?
Aquel mismo año compartí el
primer puesto en un torneo entre 16 jóvenes
maestros. Pese a todo, encontré tiempo
para estudiar historia. fue un paso en falso,
un auténtico paso en falso! Como
futuro jugador de ajedrez, hubiera debido
dedicarme a estudiar lenguas extranjeras,
lo que sólo pude hacer más
adelante. Pero mientras era un muchacho,
la Roma y la Grecia antiguas me fascinaban,
a pesar de que no podía imaginarme
lo aburrida que llegaría a ser la
historia bajo Stalin. Antes de la Universidad,
amaba la historia. Después de la
Universidad, llegué a odiar todo
lo que tuviese que ver con la historia.
A veces me preguntan qué hubiera
Llegado hacer, sin el ajedrez. Para mí
hay algo que está muy claro: siempre
he amado la libertad y nunca hubiera podido
someterme a ser otra cosa que un ciudadano
ruso corriente. Esa fue una de las principales
razones por las que huí de la Unión
Soviética: mi deseo de ser libre.
Sin el ajedrez, posiblemente hubiera de
anticipación, Vassili Smyslov acabado
siendo un triste profesor de historia en
algún rincón perdido de Siberia.
-HM: Un ardor ciego, contra el cual hasta
el patriarca del ajedrez soviético
previno en su día, puede resultar
dañino. En los años sesenta
las cosas cambiaron considerablemente, como
aquella victoria en Hungría, con
14,5 puntos de 15 partidas, seguida de un
shock. ¿Típico en la vida
de un maximalista?
VK: Es difícil saber por qué,
en mi caso, los grandes éxitos van
de la mano con las pesadas derrotas. Volvemos
a hablar, en realidad, del tema de la energía,
lo que puede explicar resultados muy diferentes.
Para unos, mis esfuerzos en un torneo, como
en Hungría, me quitan demasiada fuerza,
lo que explica lo demás. Quizá
por eso he sido menos agudo en el Campeonato
Soviético. Para otros, me falta suficiente
formación ajedrecística de
base. Siempre he sido más un autodidacta,
que el talento descubierto por un profesor
cualificado. Vladímir Zak, que en
una ocasión Yermolinsky calificó
de muy mal entrenador, se ocupó de
mí. En tanto que autodidacta, puesto
que sigo siéndolo, mi saber comprende
ciertas lagunas. No sólo en el caso
de una partida aislada, sino también
en todos los torneos. He constatado, por
ejemplo, como campeón de la URSS
en 1960 y1962, que mis "agujeros",
que nunca conseguí taponar del todo,
me causaban muchos problemas. Por eso, en
1963 volví a estudiar ajedrez.
-H M: U n día después de
su cumpleaños, y con cuatro meses
ha celebrado su 80° aniversario. Es
uno de los raros grandes maestros que tiene
a sus espaldas60 años de buenos resultados,
aunque no sean comparables con los suyos.
¿Cómo explica usted eso?
VK: En cierto modo, tuvo la mala suerte
de estar a la sombra de Botvínik.
Bueno, también algunos podrían
decir que yo tuve la mala suerte de estar
a la sombra de Kárpov, y luego de
Kaspárov. Pero lo cierto es que su
situación me parece distinta. Cuando
yo me enfrenté a Kárpov seguramente
ya no estaba en mi mejor momento. Smyslov,
por el contrario, tuvo su mejor época
durante sus tres encuentros con, Botvínik
Estuvo en la Cima, pero solo un año.
Smyslov siempre tuvo un. juego interesante.
Incluso hoy, durante el encuentro anual
Mujeres contra Veteranos, me enseña
montones de variantes y me pregunta: ¿Qué
opinas? A menudo me sorprende, sobre todo
cuando me cuenta que hace cuarenta años
que ha preparado todo eso contra Botvínik.
Smyslov ha tenido grandes fluctuaciones
en su juego. Pero, en fin, también
yo. Sucede que durante dos o tres años
paso malas rachas. Para mi biografía
en tres tomos necesito seleccionar 50 partidas
con blancas y 50 con negras. Según
las posibilidades, tomaré una de
cada año. He constatado que será
un amasijo imposible, ya que he jugado del
orden de las4.000 partidas... jde las cuales
gané 2.000! Hay períodos,
entre tres y cinco años, durante
los cuales jnojugué ni una sola partida
razonable! (Se ríe). Jugadores como
Smyslov y yo deben reconocer este tipo de
cosas.
-HM: Ha señalado usted que Smyslov
no fue campeón del mundo más
que un año. Pero al menos lo fue.
¿Lo envidia usted?
VK: jEn cualquier caso, su año tiene
más peso específico que el
de Jálifman! Se me ha hecho la predicción
de que conocería mi mayor éxito
a los 72 años.
-HM: Eso significa que dentro de dos
años ganará usted el Campenato
del Mundo, según la nueva fórmula...
VK: Eso significaría que yo sería
el campeón del mundo de Ilyumzhinov,
lo que no me serviría de particular
consuelo. Hace tres días, Alexánder
Bach, el mánagerde Kárpov,
me ha llamado para invitarme a su torneo-
homenaje por los 50 años de Kárpov.
No lo he pensado mucho. Había rehusado
participar en el Memorial Petrosián,
así que en el caso de Kárpovtambién
rehusé de inmediato. Más tarde
me lo he reprochado, ¡ pero ya estaba
hecho! ¡Qué bruto he sido!
Tenía la ocasión de participar
en un Memorial Kárpov: piénselo
bien: jun Kárpov in Memoriam! ¿No
valía la pena? (risas).
-HM: Volviendo sobre el tema: ¿no
le hubiera gustado ser campeón del
mundo, aunque fuese sólo por un año?
VK: Humm... Todo el mundo del ajedrez me
respeta. Apenas puedo imaginar que ese respeto
fuese mayor de haber conquistado el título
mundial por un año. Estoy satisfecho.
Pero, por otro lado, resulta dificil decir
por qué nunca he llegado a ser campeón
del mundo. Hubo razones políticas,
quizá fue debido a mi largo proceso
de evolución ajedrecística,
o al hecho de que no fui lo bastante autocrítico
con los puntos débiles de mi estilo.
Eso siempre fue un problema. También
puedo fácilmente afirmar, sí,
que Leonid Brezhnev no quería que
yo me convirtiese en campeón del
mundo. En realidad, el asunto era más
complicado. Yo quería llegar a ser
un día campeón del mundo.
Pero en aquella época era demasiado
joven y demasiado estúpido. Supongo
que, aunque no he llegado a ser campeón
del mundo, al menos sí he llegado
a ser más inteligente (risas). Lo
que todavía quiero es demostrarle
a los jóvenes que aún pueden
seguir aprendiendo algo de mí.
-HM: ¿Acaso la tenacidad y energía
de sus encuentros por la corona permanecen
inalterables?
Kárpov había encadenado pacientemente
100 tablas antes de conquistar el título.
VK: Está claro. A los 70 años
sigo careciendo de la paciencia necesaria
y sigo siendo tan ambicioso que no pienso
en hacer tablas. Durante muchos años,
Kárpov también lo ha sido.
Actualmente tiene problemas de energía
y también con la teoría de
aperturas, que ya no le sirve de nada. Pero
ha sido muy fuerte, en especial durante
su encuentro con Kaspárov en el que
ganaba por 5-0. Su actuación era
fenomenal, quizá la mejor de toda
su vida.
-HM: ¿Hay alguna posición
que todavía hoy le ponga furioso
y que hubiera podido significar la conquista
del título?
VK: La partida que mejor recuerdo es la
de nuestro primer encuentro (en 1974), que
le gané a Kárpov en 19 jugadas.
En esa época se me consideraba ya
un extranjero, a pesar de que fuese un ciudadano
soviético y de que fuese miembro
del partido comunista. Se lanzó una
campaña para demostrar que Kárpov
era el primer representante del pueblo soviético
y que era el mejor de la clase trabajadora.
Perdí aquel encuentro por 3-2, pero
la 210 partida finalizó a mi favor,
en sólo 19 jugadas. Pero lo que usted
me pregunta es otra cosa: perdí 6-5
el difícil encuentro de Filipinas,
en 1978. Eso me molestó menos que
el tercer encuentro, el de 1981, en Merano.
Para mí fue una derrota importante
y dolorosa. Todo el encuentro fue terrible
y supuso para mí una auténtica
tortura. Mi antiguo jefe de delegación
era, tres años después, el
representante de Kárpov en Europa
Occidental! ¿Puede imaginarse eso?
Impensable (suspiro). Fue un duelo politizado
en extremo y mi amigo de entonces se había
convertido en el representante de Kárpov.
¿Dónde lo había encontrado?
(Prosigue más ¡lentamente,
con un tono deprimido). ¿A quiénes
podía elegir para ayudarme? Total,
que perdí 6-2 y 10 tablas. No era
un buen resultado para mí... En las
tablas había dejado mis últimas
energías... Tuvo entonces una enorme
superioridad. Se había traído
de Moscú a 43 personas y gozaba del
apoyo de la Embajada de Berna. Sesenta personas
gravitaban en torno a él. Teniendo
en cuenta todo eso, considero ese 2-6 como
un excelente resultado para mí. A
renglón seguido, pensé que
no podía escribir nada sobre aquella
derrota. Fue un error. La conducta de los
rusos y de Kárpov fue tan lamentable,
que ni ellos mismos querían hablar.
Fue como si el match de Merano no hubiera
existido. Fue culpa mía, porque tenía
que haber escrito acerca del encuentro.
El hecho de haberme abstenido de hacerla
todavía hoy me irrita.
-HM: Con el aria 'Merano' aquel campeonato
del mundo fue perpetuado en la comedia musical
Chess. Pese a ello, ¿sigue usted
recordándolo con amargura?
VK: En más de una ocasión.
Tim Rice y la actriz Elaine Page, que interpretaba
el papel de mi segunda esposa, habían
presenciado, como espectadores, el encuentro
de Merano. El guión fue modificado
para que yo no pensase demasiado. Su asesor
de ajedrez, William Hartston, me consultó
durante la producción. En general,
la comedia musical me gusta. Pero hay tres
cosas que me desagradan: el regreso del
héroe a la Unión Soviética
y el complot del segundo acto, donde de
repente todos se vuelven contra el héroe.
Cuando me quejé de ello, Rice me
miró y dijo: "¿Es que
acaso fue de otro modo en la vida real?"
En cualquier caso, Chess ha atraído
la atención de millones de espectadores
sobre el mundo del ajedrez.
-HM: En el séptimo puesto de la
clasificación mundial se encuentra
Vésselin Topálov, de quien
en un momento dado dijo usted que merecía
el título mundial tanto intrigas
políticas habían impedido
su acceso al trono.
VK: No, en absoluto, no es eso lo que yo
dije. Sería muy fácil culpar
de todo a Brezhnev. Mi problema era que
había aprendido demasiado tarde todas
las sutilezas del ajedrez. En aquella época
tuve que invertir demasiadas energías.
Los soviéticos tampoco querían
la victoria de Kaspárov. Lo curioso
es que perdía 0-5, pero tenía
tanta energía que aun así
pudo salvar el encuentro.
-HM: Recuerdo que un día Kárpov
se quejó de no haber conseguido el
6-0, como consecuencia de un grave error,
ya que, de haber sido así, Kaspárov
no se hubiese levantado jamás.
VK: (Risa irresistible, a mandíbula
batiente). iJa, ja, ja! Sí. iJa,
ja, ja, ja! Es su gran desgracia, que le
ha impedido ser campeón del mundo
hasta el año 2000.
-HM: Se ve que eso le divierte...
VK: Por supuesto. Fue una divina fatalidad.
Ja, ja.
-HM: ¿Es decir que quiere usted
a Kaspárov sólo porque lo
ha vengado?
VK: Sí, sí.
-HM: ¿Cuáles son sus relaciones
con Kaspárov? Es un hombre muy dificil.
VK: Nos entendemos mucho mejor que con
los europeos occidentales, porque hablamos
ruso entre nosotros. Desde luego, no es
fácil. Sabemos que es un jugador
de ajedrez genial. Pero está abierto,
como alguien que ha crecido en un estado
totalitario y, por consiguiente, tiene inclinación
al despotismo. Quiere dominarlo todo. Nos
hemos enfrentado cuando quería dominar
la GMA, pero nuestros colegas me han seguido.
Desde entonces me ha guardado rencor, esperando
a tomar la revancha. Pero de eso hace ya
un decenio. Hasta que venció a Kárpov
éramos aliados. Jan Timman pronuncIo
una frase famosa sobre él: "Kaspárov
muestra poco respeto por la gente que consiente
en ser tratada como a él le parece."
Cuando alguien lo admira, se comporta como
un miserable. Si presiente que alguien es
enemigo suyo, entonces se comporta bien.
Lo normal sería lo contrario. Pero,
en fin, de nuevo hemos vuelto a comprendernos.
No sería cristiano imaginar que la
ira se mantiene viva de forma permanente
en su alma. También trato de encontrar
cierta humanidad en Kárpov.
-HM: ¿Conclusión?
VK: i Lo he conseguido! Con Kárpov
no sólo quisiera mantener relaciones
diplomáticas, sino también
llegar a hablar con él de forma más
o menos amistosa. Pero era y sigue siendo
un representante de los rusos reaccionarios.
Es algo que se oculta en lo más profundo
de su alma, algo por lo que no puedo pasar.
Con Kaspárov es, al menos, posible.
Cuando era la gran vedette no se podía
progresar con él, ni siquiera cuando
participábamos en un mismo torneo.
Debía dirigirme a él por carta.
Cartas amistosas, pero en lugar de charlas,
no dejaban de ser cartas.
-HM: ¿Acaso espera que el campeón
del mundo muestre también respeto
por la leyenda?
VK: Me respetaba. Pero yo no podía
hacer eternamente la cola en su corte. De
repente. parece que ha decidido apreciar
las partidas de los viejos maestros. Ha
enviado. por ejemplo. un telegrama a David
Bronstein por su aniversario. lo que revela
un nuevo aspecto de su carácter.
-HM: ¿Coinciden sus nuevas maneras
con la pérdida del título
de campeón del mundo?
VK: El telegrama a Bronstein lo ha enviado
antes de eso. Pero, puesto que ha perdido,
es muy posible que pronto se vuelva más
caluroso. Hace dos años, André
Behr (biógrafo de Korchnói.
NDLR) me había dicho: Kaspárov
se ha vuelto más sensato. Yo respondí:
¿Por qué, ya se le puede hablar?
.HM: Usted se encuentra actualmente en
el 46" puesto de la clasificación
mundial, Kárpov en el 20" (Ambos
han subido en la última lista: Korchnói
es 41" y Kárpov 13". NDLR).
¿No representa alguna satisfacción
la posibilidad de que pronto pueda alcanzarle?
VK: Considero que, de aquí a dos
años, nos igualaremos en la clasificación
mundial, y después él quedará
por detrás de mí para siempre.
En cuatro años será olvidado,
porque habrá caído por debajo
de los 2600 Elo. Lamentablemente, en Linares,
con sus puntitos, habrá recuperado
algún Elo. Es una pena... (se ríe).
¡Este año Linares ha sido un
increíble éxito para Kaspárov!
Tres puntos de ventaja sobre los demás...
Es como si alguien vistiese con traje blanco,
mientras que los otros aparecen vestidos
de deshollinadores.
-HM: ¿Cree usted que Kaspárov
es el jugador más fuerte de todos
los tiempos?
VK: Así parece. Keene y Divinsky
han publicado un libro, afirmándolo.
-HM: Warriors of the Mind (Guerreros
de la Mente) se publicó en 1989,
con numerosas estadísticas acerca
de los supuestos 64 mejores jugadores de
todos los tiempos.
VK: Lasker aparece en sexta posición.
Pero los autores incluyen partidas jugadas
por él cuando tenía 67 años.
Hoy en día puede afirmarse que Kaspárov
es el mejor jugador de todos los tiempos.
-HM: ¿Y quién ha sido
el mejor gran maestro que no ha llegado
a campeón del mundo?
VK: ¿Acaso espera que me cite a mí
mismo?
-HM tal vez
VK: Bien. Diré que Akiba Rubinstein
y Paul Keres. Personalmente, tengo una gran
inclinación por Keres.
-HM: ¿Dónde sitúa
a Víktor Korchnói en la historia
del ajedrez?
VK: En el libro de Keene y Divinsky, yo
era el número siete, inmediatamente
después de Lasker. En 1989, Kárpov
era el número dos. Como consecuencia
de sus actuaciones en los últimos
años, habría que cambiar eso.
.HM: También habríaquevercómo
jugarán Kárpov y Kaspárov
cuando tengan su edad.
VK: Psé. Con todo, me ratifico en
Rubinstein y Keres. En el libro citado,
Aliojin jno era más que el 17°!
No entiendo porqué.
-HM: ¿No ha considerado nunca
la posibilidad de participar en el
campeonato mundial de veteranos, para conseguir
al menos un título de campeón
del mundo?
VK: jCreo que me basta con jugar una vez
al año con los veteranos contra las
mujeres!
-HM: En San Petersburgo, su ciudad natal,
se va a celebrar un torneo en su. Honor,
con motivo de su 70° aniversario. ¿Hace
25 años pensaba que volvería
al lugar donde nació?
VK: Cuando dejé la Unión Soviética,
en mis sueños más audaces
no podía imaginar que un día
regresaría. Mi fuga, sin falsa modestia,
tuvo un gran impacto, tanto sobre los dirigentes
soviéticos como sobre el pueblo.
Esa fue mi contribución a la perestroika.
-HM: Sin embargo, es Kaspárov
quien se presenta como uno de los responsables
de la 'glasnost' (transparencia) y de la
'perestroika' (apertura).
VK: En el sentido en que él lo dice,
no tengo nada que ver. Pero creo que de
algún modo y en la época,
aporté una cierta sacudida. En cualquier
caso, en 1992 volví, con Petra, a
mi país natal.
-HM: ¿Significa ese homenaje en
su ciudad natal una particular alegría?
VK: No, no la calificaría de alegría
especial. Las generaciones desaparecen y
resultará difícil encontrar
a un simpatizante con quien charlar. Soy
una especie de dinosaurio (risas). Siento,
naturalmente, una satisfacción al
constatar que se me ha vuelto a apreciar.
-HM: EI 28 y 29 de abril el homenaje
continúa en Suiza. En el torneo de
rápidas participarán Kaspárov
y Krámnik. ¿Quién resultará
vencedor?
VK: Se diría que Kaspárov,
en superforma, va a imponerse de nuevo.
-HM: ¿No usted?
VK: No en rápidas. El año
pasado, en Reykjavik, conseguí hacerle
tablas a Kaspárov en la primera ronda,
pero luego perdí las tres siguientes
de la fase previa, para finalizar con otras
tablas. No "Kramnik ha ganado su encuentro
y ha merecido el titulo mundial, porque
ha sabido dominar al jugador más
fuerte del mundo" obstante, quedé
satisfecho, por las tablas con Kaspárov.
-HM: ¿A quién considera
actualmente como verdadero campeón
del mundo?
VK: Krámnik ha ganado su encuentro
y ha merecido el título. Ha sabido
dominar al jugador más fuerte del
mundo. Por otra parte, con sus dos victorias
en Wijk aan Zee y Linares, Kaspárov
ha demostrado que merece un match-revancha.
Krámnik está descargando esa
responsabilidad en la empresa Braingames.
Por lo tanto, será esta firma laque,
tras un tiempo prudencial, debería
organizar un nuevo encuentro por el campeonato
del mundo. Que Ilyumzhinov esté,
entretanto, aportando continuamente un nuevo
campeón del mundo es una estupidez.
-HM: Borís Spassky juega también
en Zurich. ¿Es más flojo que
usted? ¿Quizá lo ha ablandado
el hecho de haber conseguido su objetivo
de llegar a campeón Capablanca allá
arriba, pero Maroczy mundial?
VK: Spassky ha perdido mucha energía.
Gastó toda la que le quedaba para
conseguir el título de campeón
de la URSS, en 1973. Ahora ya no puede jugar.
Le gusta el ajedrez, y se alegra mucho cuando
le envío mis partidas. Pero para
tener éxito se requiere energía.
Es un hecho y no pura filosofía.
-HM: Después de su fuga, hace
ya 25 años, ha vagabundeado usted
por Europa, instalándose finalmente
en Suiza. ¿Fue una buena decisión?
VK: Vine aquí a causa de mi segunda
esposa. Me gusta y todo me parece bien en
Suiza, salvo una cosa: ¡que considero
la neutralidad como una enfermedad grave!
¡Y no quiero ser contaminado por la
neutralidad!
-HM: También ha jugado usted contra
personalidades ajenas al ajedrez, como con
el revolucionario cubano Che Guevara.
VK: Sí, el presidente de la federación
cubana estaba absolutamente empeñado
en que hiciera tablas con el Che Guevara.
-HM: Naturalmente, el combativo Korchnói
rehusó...
VK: Aunque una ristra de funcionarios
me hubiese repetido hasta la saciedad lo
contento que se hubiera puesto el Che Guevara
con unas tablas, no tenía la menor
intención de hacer unas tablas diplomáticas.
Puedo recordar perfectamente que era muy
modesto.
-HM: Sin embargo, hay otro jugador famoso
que fue un adversario poco habitual: el
espíritu de Geza Maroczy, el gran
maestro húngaro fallecido en 1951,
con quien ha jugado usted una partida entre
1985 y 1993.
VK: Por entonces un amigo me llamó
y me preguntó contra qué gran
maestro desaparecido me hubiera gustado
jugar. Cité a Keres, Capablanca y
Maroczy. Una semana después, volvió
a llamarme y me dijo: No hemos podido encontrar
a ha respondido (risas). Después
de una emisión de televisión
conocí a un médium que había
conocido a Maroczy y que vivía en
Colonia. La persona en cuestión murió
poco después, pero dejó todo
organizado, observando con un notable sentido
del humor negro, que lo justo hubiera sido
terminar finalizada la experiencia. Lo importante
era demostrar que existía una vida
después de la muerte. No fue utilizado
más que como intermediario. Que yo
creyese o no en la reencarnación
no le interesaba a nadie.
-HM: ¿Y lo ha creído?
VK: Lo creo.
-HM: ¿En el sentido cristiano?
VK: Soy más o menos religioso.
He sido educado en una familia católica.
En San Petersburgo iba a menudo a la iglesia
con mi abuela, que era polaca. Tanto mi
madre como mi madrastra eran judías,
mi padre, un polaco de origen ucraniano.
Habían sufrido bajo el estalinismo.
Eso me llegó, ya que yo no tenía
una opinión política personal,
y para mí el ajedrez lo compensaba
todo. Pero tuve que enfrentarme a dos experiencias.
Cuando tenía 16 años, necesité
un permiso y para ello tuve que rellenar
un formulario con el administrador de la
casa. En el quinto punto, tenías
que indicar tu origen. Le dije al administrador:
mi madre es judía. En cuanto a mi
padre, no está claro. Así
que supongo que también yo soy judío.
Cuando volví a casa y lo conté,
tuve que escuchar: "¡ Eres un
imbécil ¡Tu padre es ruso y
tú también!" Mi madrastra
corrió a la casa del administrador,
tachó "judío" y
en cima escribió "ruso".
El asunto se repitió unos veinte
años más tarde, cuando mi
hijo debió ir a la escuela. Hablé
con el director y rellené la correspondiente
hoja.
Reflexioné: la madre de mi hijo es
una armenia pura y el origen del padre,
incierto. Así pues, mi hijo es armenio.
Fue lo que escribí. Cuando volví
a casa, y se le conté a mi primera
mujer, también me trató de
idiota. "Nuestro hijo es ruso!"
Se fue y escribió eso sobre la palabra
"armenio". Esa era toda la política
en la Unión Soviética. En
tanto que jugador de ajedrez, estaba ensimismado,
no tenía la menor idea.
-HM: Volvamos a la patria contra Maroczy.
VK: El médium era de origen rumano
y hablaba húngaro. Por otra parte,
había vivido treinta años
en Suiza, de ahí que comprendiese
tanto el idioma de Maroczy como el mío.
No ignoraba el ajedrez. Jugamos la Variante
Winawer de la Defensa
Francesa, con la dama blanca que toma en
g7. Después de la muerte de Maroczy,
en lugar de e2, Euwe introdujo d1.Maroczy
quería saber cuál de las dos
variantes debía elegir.
Optó por la nueva, con d1. Gané
un peón, pero en un momento dado
tuve la sensación de que, a pesar
del peón de más, podía
perder. Sabía, naturalmente, que
los jugadores de principios de siglo jugaban
muy bien los finales. Por un instante (un
instante que duró algunos meses),
creí que iba a perder. La partida
duró mucho, unos ocho años.
A veces no disponía de tiempo. Luego
el médium cayó enfermo y,
entre otras incidencias, en el más
allá Maroczy no se encontraba en
disposición de jugar (ríe
irónicamente). Mucha gente opinaba
que en realidad yo estaba disputando una
partida por correspondencia contra el club
de Zurich. No lo sé.
-HM: Volvamos a la tierra. ¿Qué
influencia histórica ha podido ejercer
Víktor Korchnói sobre el ajedrez?
VK: Robert Fischer ha sido el primero en
luchar por una alta remuneración
profesional en ajedrez. En cuanto a mí,
sin estar especialmente interesado en el
dinero, también he aportado mi granito
de arena para conseguir retribuciones más
elevadas. Ese paso adelante se realizó
de forma natural, puesto que mis encuentros
con los rusos tenían una fuerza política
explosiva, y por esta razón muchos
países estaban dispuestos a acogerlos.
Gracias a estas cosas, muchos jugadores
pueden hacer hoy del ajedrez su profesión.
Por otra parte, que haya contribuido a la
teoría de aperturas es normal. Dos
o tres personas, como
Larsen o Kaspárov, encuentran y varios
centenares de jugadores consumen. Yo he
aportado contribuciones teóricas
al nivel de un campeón del mundo,
aunque nunca haya conseguido el título.
-HM: Usted ha descubierto también
un nuevo papel, el de abuelo. "Los
jóvenes esperan que el abuelo se
derrumbe, pero el abuelo sigue pudiendo
jugar cinco horas y hacer besar el polvo
a sus jóvenes rivales", ha '
declarado. Hace un par de meses lo ha demostrado,
en un encuentro contra la joven promesa
ucraniana Ruslan Ponomáriov, al ganar
la última partida e igualar así
el match 4-4.
VK: Cuando me fui de Potsdam, después
de la conferencia sobre Lasker, estaba cansado.
Ponomáriov, en cambio, estaba muy
bien preparado, jugó mejor que yo,
parecía desbordar de energía
y ganaba por 2-1.Y eso a pesar de que dejó
escapar buenas posibilidades en la primera,
la quinta y la séptima partidas.
Sin embargo, yo jugué a ganar la
última, en la que mi adversario dejó
escapar una posibilidad de tablas y pude
vencerle, así que volví a
igualar a 4. Tuve la sorprendente impresión
de que, a sus 17 años, tenía
problemas para jugar partidas largas y de
que se cansaba... ¡Lo que no era mi
caso, a los 70! Supongo que no se encuentra
en buenas condiciones físicas, ya
que vive en la cuenca minera del Donetsk,
lo que no es en absoluto recomendable para
disfrutar de una buena salud.
-HM: El aire suizo es más recomendable...
VK: Por supuesto. He dado una conferencia
en Rusia en la que expliqué que gracias
a mi fuga había prolongado mi existencia.
La esperanza de vida que hay en Rusia es
muy inferior a la de un ciudadano suizo
y a la de cualquiera que viva en Europa
Occidental.
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