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EL ESTADO DE LA NACIÓN
POR: ANTONIO GUDE
(ANALISIS ACERCA DE LA POLEMICA PROPUESTA
DE LA FIDE SOBRE EL TIEMPO)
La nación de que hablo es, naturalmente,
la del ajedrez, la patria más universal
que puede hoy encontrar el individuo y casi
la única en la que valga la pena
arraigarse.
Esta primavera se ha presentado con aires
belicosos. Bajo apariencias renovadoras,
modernistas y evolutivas, la FIDE (que,
desde hace años, involuciona con
paso firme) no sólo se ratifica en
sus ansias de control del ajedrez (que es
algo más que el mero control acelerado
del tiempo de juego), de modo que su gerente
o movedor de hilos en FIDE Comercio, Artiom
Tarásov, la cara empresarial de la
organización, ni corto ni perezoso
amenaza con que o los organizadores pasan
por el aro de los controles más rápidos,
o su estrategia será contraprogramar
torneos paralelos coincidentes en lugar
y fecha para boicotear a los torneos clásicos
más significados, como Linares, Wijk
aan Zee, Dortmund o cualquier otro que no
siga el juego. A eso se le llama tener las
ideas claras y actuar en consecuencia, pasando
a la acción por arte de mafia.
Dos
bandos enfrentados
¿ Como reaccionan los supergranaes
maestros? Las tres poderosas kas (Kárpov,
Kaspárov y Krámnik, por riguroso
orden alfabético) se rasgan las vestiduras
y declaran, en una suerte de rapto místico-capitalista,
que no se puede atentar contra el sagrado
arte del ajedrez (mística), que pertenece
(sic) a la comunidad global (aquí
el voluntarioso matiz capitalista: el tributo
a la tan cacareada globalización).
A esa salida de vía del tren de
tres vagones, replican las fuerzas del orden
instituido (Jálifman, Anand, Shírov
y compañía) en el sentido
de que la FIDE tiene razón y que
el título mundial es suyo (es decir,
por la parte que les toca, también
de ellos), y añaden a su lista fulanitos
y menganitos de la federación petersburguesa
para llenar papel y demostrarle al mundo
la fuerza de su postura. Naturalmente, es
poco significativo que alguien salga al
ruedo en defensa de sus propios Intereses,
pues es cosa conocida que nadie puede ser
al mismo tiempo juez y parte. Pero lo cierto
es que esa toma de posición natural
por parte de unos y otros ha legitimado,
en cierto modo (y por primera vez que uno
recuerde) a Valeri Sálov, designado
por la FIDE para regir el llamado Consejo
Mundial de Jugadores. ¿Qué
consejo?, ¿qué jugadores?,
y ¿de qué mundo? Porque en
el que vivimos no tenemos noticia de que
nadie (ni siquiera la FIDE) haya podido
mencionar otro nombre que el de Sálov
como integrante de esa comisión,
fantasmal como, en realidad, lo son casi
todas. Pues bien, ahora sí Salov
ha sido, en cierto modo, oficializado por
un consenso: el de los título- habíentes
o aspirantes de la FIDE. Las fuerzas en
disputa están, en el momento en que
escribimos, bastante equilibradas en esa
tensión, y si hay que tirar de la
cuerda no está claro cuál
de los bandos arrastrará al otro.
A título individual o de nombre,
parece que pesan más las tres kas.
Otra cosa es -y no es mal argumento el esgrimido
por los profide - que si la FIDE no tiene
suficiente legitimidad para hacer suyo el
título mundial (recordemos que existía
desde mucho antes de que la FIDE fuese creada:
exactamente desde 1886, mientras que la
FIDE se fundó en 1924), ni introducir
cambios deportivos que afectan al pan de
tantos profesionales, mucha menos tiene
la empresa (o lo quesea) Brain Games en
sus pretensiones de poner sobre el tapete
un encuentro entre dos jugadores famosos
y Ilamarlo campeonato del mundo. Por otro
lado, también resulta sospechosa
la alineación de dos enemigos sempiternos,
Kaspárov y Kárpov, en esta
lucha de intereses creados.
La conclusión más sencilla
es que ambos bloques intentan arrimar el
ascua a su sardina. Por más que lo
llamen "globalizar", no podemos
evitar la molesta sensación de que
lo que en realidad quieren es "globalizarnos"
a todos de la manera más efectiva
y rentable para cada cual.
Bien. Puede que no tengamos más remedio
que dejarnos globalizar, pero tendrá
que ser por la fuerza de los argumentos
y de intereses verdaderamente superiores:
los del ajedrez. Porque en su nombre los
global izados de este mundo ofreceremos
resistencia: jugadores, árbitros,
organizadores, periodistas, maestros o aficionados,
todo aquel que se interese por el ajedrez
y quiera jugar sin tener que pedirle permiso
a nadie. Porque estamos corriendo el riesgo
de que alguien nos obligue a reconocer,
de palabra y obra, quién es el verdadero
campeón del mundo, y también
cuál es el tiempo que tenemos que
marcar en nuestro reloj, en nuestro torneo
y en nuestra partida. La práctica
del ajedrez está siendo amenazada
en virtud de una visión del universo,
según la cual el ajedrez habrá
de adaptarse a las exigencias de los que
rigen la aldea global: el dinero y los grandes
medios de comunicación. A todo esto,
no hemos hablado aún del iluminado
que, por delegación divina, ha sido
investido gran hermano de esa magna tarea:
Kirsán Ilyumzhinov, encargado y a
la vez propietario de la república
de Kalmikia (un nombre que, con el máximo
respeto para sus ciudadanos, parece sacado
de una película de los hermanos Marx),
y quien pretende hacer con el ajedrez lo
mismo que está haciendo, literalmente,
con su país: sacar petróleo
de él. Kalmikia incumple o vulnera
de forma explícita, en este momento,
varias decenas de artículos de la
constitución rusa, de cuya confederación
forma parte, pero parece que el Sr. Ilyumzhinov
se pasa la constitución por la retaguardia.
Algo que no se explica cómo toleran
los rusos, pero es evidente que mamá
Rusia tiene problemas más gordos
y, en el200 1 d.C., su autoridad moral no
da para echar cohetes ni rapapolvos a sus
hermanos pequeños.
La polémica:modalidades de la
carta
Silo Inteligente es que los jugadores profesionales
promuevan el tipo de práctica más
rentable para sus intereses, puede que haya
más de una modalidad que les convenga
rescatar para navegar en este mundo complejo
y sinuoso. Además, hay muchos otros
mundos dentro del damasquinado de nuestro
juego. ¿Por qué nadie dice,
por ejemplo, que ambas modalidades (ajedrez
clásico y rápido), por no
hablar de otras muchas, pueden perfectamente
coexistir? No es posible que idea tan elemental
no se le haya ocurrido a nadie. Por otro
lado, es evidente que si la libre iniciativa
es uno de los pilares sobre los que se asienta
la sociedad en que vivimos, cada organizador
tiene todo el derecho del mundo a promover
en su torneo el tipo de ajedrez que quiera:
desde el clásico al rápido,
pasando por el avanzado, las exhibiciones
de simultáneas, partidas por Internet
o las modalidades circenses del Sr. Van
Oosterom.
Quienes quieren subirse al carro de una
FIDE que imaginan futurista y te/evisab/e,
se frotan las manos y se apresuran a declarar
que los controles más rápidos
no afectan a la calidad del juego. ¿Acaso
están diciendo que durante siglos
los jugadores han estado perdiendo el tiempo
y que las mejores partidas de la historia
se habrían producido igual con la
mitad, o la cuarta parte del tiempo de reflexión?
Los primeros en experimentar la nueva fórmula
se están manifestando ya, y en estas
mismas páginas. En este número,
por ejemplo, la campeona española
Mónica Calzetta se queja del déficit
de calidad, en su estreno del tiempo acelerado
(Europeo Femenino de Varsovia: 1 h15m y
15 minutos más 4 para toda la partida
+ inyección de 30 segundos/jugada)
y también Marc Narciso, a propósito
del First Saturday de Budapest, quien ya
lo había hecho antes, con motivo
de su experiencia en el torneo de Badalona
(JAQUE n° 534, página 26). Habrá
otras y más variadas opiniones, pero
cito las que he visto reflejadas en palabra
escrita, que es la que verdaderamente compromete.
Quienes temen que se estropee el impulso
de la promoción privada (ese fértil
terreno que tan hábilmente ha estado
explotando Kaspárov durante quince
años), esgrimen, en cambio, el tema
de la calidad y nos hablan de las "sagradas"
tradiciones del ajedrez (¿tan sagradas,
quizá, como aquellas que consisten
en arrojar una cabra desde el campanario?)
Las tradiciones no son sagradas porque sean
tradiciones. Pueden ser entrañables,"
desdeñables o aborrecibles. Pueden
abolirse o adoptarse: ese no es desde luego,
un argumento válido. En el paisaje
primaveral tenemos a la vista torneos como
el de Zúrich (en homenaje a Korchnói):
ajedrez rápido de 25 minutos, con
desempates a 5 minutos (sin tiempo adicional
por jugada), acaba de disputarse el de Dos
Hermanas y cuando vea el día este
número se habrá celebrado
el Memorial Capa blanca, festivales ambos
de ajedrez clásico. (En La Habana,
por cierto, se baten el cobre varios españoles,
con buenas perspectivas para Vallejo cuando
se escriben estas líneas.)
Del 8 al11 de junio tendrá lugar
una nueva edición del ajedrez avanzado
en su ciudad pionera, León (aunque
la idea debe acreditársele a Kaspárov),
con monstruos del calibre de Anand, Shírov,
leko y Topálov. Ya saben: ajedrez
con programas de juego y bases de datos,
el ajedrez del futuro. Cada jugador dispondrá
de 20 mino para toda la partida, con 10
ó 15 seg. adicionales por jugada.
A Mainz se traslada el considerado por muchos
mundial oficioso de partidas rápidas
(hasta ahora celebrado en Francfort). Este
evento, de la mano de uno de los organizadores
más imaginativos del ajedrez actual
(Hans-Jurgen Schmidt), introduce todos los
años novedades o variaciones sobre
un mismo tema. Esta vez Krámnik y
Anand disputarán un match entre el
23 de junio y el 1 de julio, según
la fórmula de 25 minutos/ jugador
y 11 partida, con 10segundosadicionales
..( por jugada (esto último porque.
así lo pidió Krámnik:
el año pasado no se añadía
tiempo). Además, habrá otras
espectaculares manifestaciones, como un
encuentro entre Adams y Leko a 8 partidas,
con disposición azarosa de piezas
a la manera de Fischer, y otra confrontación
entre un programa (o máquina) contra
un jugador humano. Por otro lado y siguiendo
una idea del propio Sr. Schmidt, Anand y
Krámnik darán sendas exhibiciones
de simultáneas (20 partidas cada
uno) vía Internet, y si usted quiere
enfrentarse a uno de los campeones, podrá
litigar, ya que se pone en marcha una subasta,
a partir de 200 marcos alemanes. Ya se sabe:
la burra, desde siempre, se vende al mejor
postor.
También, el tradicional Open Ordix
(a 11 rondas, es decir, partida diaria)
integra el mismo festival, con la nada despreciable
cifra de 45.000 marcos en premios.
En las jornadas ajedrecísticas de
Dortmund (12-22 julio) han confirmado su
participación Krámnik y Anand
en un sextangular de súper elite
(categoría 20 ó 21), que los
espectadores podrán presenciar en
el teatro de la ópera de esa ciudad
alemana, con un aforo de 1.200 butacas.
En ese marco está anunciado también
un open internacional con 300 jugadores.
Por si todo eso fuera poco, en breve dará
comienzo el encuentro del poderoso programa
de juego Deep Shredder contra el Mundo,
siguiendo una fórmula similar a la
adoptada en los famosos match es de Kaspárov
y Xie Jun, entre otros, contra un mundo
de adversarios encuestables. Claro que esta
vez se tratará de una máquina,
no de un ser humano (por campeón
que sea) contra otros muchos de su especie.
Siguen proliferando los torneos de fin
de semana, aunque no por eso ceden los abiertos
clásicos, con partida diaria. Todas
éstas son distintas formas de entender
la promoción del ajedrez, según
que el organizador quiera enfatizar en la
calidad de juego, en la tradición,
en la espectacularidad o en sus gustos personales.
Según que se quiera captar a los
medios audiovisuales de comunicación
o a patrocinadores oficiales o privados,
etc. ¿Quién puede discutir
que todo eso es perfectamente lícito
y que no lastra en absoluto, sino que enriquece
la evolución del ajedrez?
Cuidado con los mesías de la
globalización
El ajedrez, qué duda cabe, está
lanzado a la conquista de la realidad. Otra
cosa es que alguien pretenda apoderarse
del juego rey y utilizarlo en su propio
provecho para conquistar la realidad en
nombre de aquél, vendiéndonos
a los demás- mediante resabios tan
viejos como el mundo- la conveniencia de
dejarnos globalizar, siguiendo, eso sí,
sus instrucciones al pie de la letra, no
vaya a ser que nos extraviemos y caigamos
en la tentación de pensar nosotros
solos.
Resumiendo: promoción del ajedrez,
sí. Coexistencia de modalidades varias,
también. Nada de monopolios ni hipotecas
del ajedrez mundial. Menos globalización
y más consenso entre los grandes
jugadores acerca de la unificación
del título mundial. Eso sí
que nos interesa a todos, pero no parece
interesarle a los interesados y esa dispersión,
señores, sí que es nefasta,
por más que todos quieran ser campeones,
porque esto ya parece una competición
para ver quién guarda mejor y más
celosamente "su" título,
discutiendo, de paso, quién debe
inscribirlo en el Registro de la Propiedad.
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