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EL AJEDREZ VIVE RECLUIDO EN SI MISMO

 

POR: LEONTXO GARCIA (REVISTA JAQUE 540)

 

Marcelino Sión habría sido feliz en las tertulias del 'Café de la Régence' de París, junto a Philidor y otros ilustres ajedrecistas del siglo XVIII. Pero a este leonés de 43 años - humanista, gran conversador, amante de la buena mesa y de los cigarros cubanos- le ha tocado vivir en la época de las prisas y los teléfonos móviles. No pudo desconectar el suyo durante esta entrevista porque estábamos en pleno torneo Ciudad de León, su gran obra. Pero Sión fue antes jugador y ahora es también el seleccionador nacional, además de su dilatada experiencia como profesor de ajedrez. Esta es la primera entrega de un interesante aluvión de ideas.
Pregunta: Como promotor, está usted embarcado en una singladura difícil: conseguir que el ajedrez sea atractivo para mucha gente.¿ sigue creyendo que es posible?
Respuesta :Si para esto hay que tener ilusión. Aunque el torneo fuera muy rentable, si no crees que tu objetivo es realizable, la angustia de todo el año no compénsale mundo del ajedrez tiene que olvidarse de vivir encerrado en sí mismo. Los ajedrecistas se quejan de que la imagen de su deporte es rara, pero ellos mismos ejercen de raros. En mi opinión eso es un error. La gente tiene que entender que el ajedrez a estos niveles es una actividad profesional tan notable como cualquier otra y que tiene que autofinanciarse; el ajedrez no puede vivir del ¨ deme usted algo, que el ajedrez desarrolla la mente tiene que buscar la manera de buscar su propia rentabilidad.
P: Pero es un deporte difícil de entender.
R: Ese es el problema principal.
Vivimos en un mundo donde la gente quiere aprender música en 15 días, ópera en 10, ingles durmiendo....y claro , eso es imposible en el ajedrez.
Se ven muchas películas estadounidenses sobre béisbol o fútbol americano que la gente aprecia por su gran emoción, aunque no entienda absolutamente nada de los aspectos técnicos de esos deportes. Por otro lado, a mí me explicaron una vez detalladamente en qué consistía el fútbol americano, y me di cuenta de que era una cosa muy entretenida. Muchas veces asistimos a juegos, tan simples como que un balón entre en una portería, y al final lo que prima no es la sencillez de las reglas sino la emoción. Al final lo que le importa a la gente no es la complejidad del juego, sino el ganar o perder, esa tensión. Yo creo que ese sentimiento es el que hay que trasladar al ajedrez. Es probable que la gente nunca comprenda el juego al máximo nivel, como el que practican Kaspárov, Shírov, Anand o Krámnik; si fueran capaces de hacerlo, viviríamos en un mundo impresionante, de un desarrollo intelectual tremendo. Pero la gente sí puede divertirse y percibir la tensión tan grande que hay dentro del mundo del ajedrez. Eso es lo que nos ha movido, a mí y a otras personas implicadas en este proyecto, a conseguir que el ajedrez sea algo masticable, atractivo. Conseguirlo tiene un montón de dificultades, pero en principio la idea es esa.

SIETE MILLONES DE ESPAÑOLES VEN EL FÚTBOL. QUEDAN 33 QUE JUEGAN A OTRA COSA.

P: Hablaba usted de autofinanciarse, pero ¿cómo?
R: El director de un torneo de ajedrez tiene la obligación de difundirlo a cualquier precio, dentro de unos límites razonables, intentando que se refleje en todos lo medios, países y continentes posibles. Eso se hace de una manera en principio sencilla, facilitando la información a todos los medios de comunicación, poniéndoselo tan fácil que no puedan decir que no. Cuando quieres dar a conocer algo tienes la obligación de explicarlo, trasmitirlo y convertirlo en algo comprensible para quienes tienen el poder de difundirlo. Eso es primordial; yo no creo que el ajedrez tenga que ser una actividad totalmente negada para ese tipo de comunicación, sinceramente no lo creo porque hoy vivimos en un mundo en el que se puede vender cualquier cosa, por absurda o estúpida que parezca, si se sabe vender. Salvando las distancias, que son muchas, el ajedrez es un deporte de muy buena imagen, que tiene muchos niños y jóvenes interesados. Hay 28.000 licencias en este país -hablo de jugadores federados- y hay millones de aficionados. Es precisamente a esa mayoría silenciosa a la que hay que darle lo que le gusta: ajedrez de buena calidad y bien organizado. Una vez que eso esté en vías de solución, el ajedrez empezará a ser rentable, porque una vez que aparezca de manera estable en los medios de comunicación lograremos patrocinadores, aunque no conseguiremos patrocinios semejantes a los de Fórmula 1 o la Liga de Campeones nada más empezar, más bien a medio o largo plazo.
P: Admitiendo que los aficionados al ajedrez son muchos, ¿hay margen para el ajedrez en una sociedad donde los símbolos totémicos son el programa de televisión Gran Hermano y el fútbol?

R: Creo que todo esto se exagera. No olvidemos que de los 40 millones de españoles, siete suelen ver fútbol, y quedan 33 millones que juegan a otra cosa; ya me conformaría yo con tres de esos 33. Hay muchas personas con intereses muy diversos, que buscan la variedad. El golf es un fenómeno en el que deberíamos mirarnos; el conocimiento popular de ese deporte hace quince años era que se jugaba con un bastón en un campo verde, y hoy ocupa una parcela importante.

Es un ejemplo claro de que cuando las cosas se hacen bien y se tienen grandes figuras, como Severiano Ballesteros en el golf, o Raúl, Lngel Nieto y los tenistas, al final hay espacio para todo el mundo. Es cierto que las cadenas de televisión juegan sobre seguro, no corren riesgos. Pero podemos sorprender gratamente a sus responsables con un vídeo de 15 minutos bien montado sobre ajedrez. No debemos escudarnos tras la invasión del fútbol; hay que ser optimistas.

P: Además de los obstáculos externos, parece que parte del enemigo lo tenemos es casa. ¿Hay una especie de integrismo que frena la expansión del ajedrez?

R: Eso es tremendo. La única evolución significativa que recuerdo en el ajedrez como juego durante los últimos noventa años es el reloj. Los profesionales del ajedrez somos parcialmente culpables por inmovilismo; a veces nos entra un ataque de pureza y todo lo que atente contra eso es una especie de herejía. Nos preguntan a menudo si el llamado "ajedrez del futuro" [con ayuda de computadoras durante las partidas] va a terminar con el clásico. Creo que la duda es absurda, porque se trata precisamente de lo contrario, de encontrar una manera espectacular y sencilla a la vez que atraiga a mucha gente hacia el ajedrez clásico, cuya difusión directa implica los problemas que ya hemos mencionado. Si yo consigo un gran eco por medio de pantallas de televisión y comentarios por auriculares, facilitando al espectador la comprensión y primando la belleza profunda del juego, combinada con el espectáculo y la tensión, yeso capta a más gente que luego se interesa por otras facetas del juego, ¿qué tiene eso de malo para el ajedrez clásico? El ajedrez del futuro es una vía para decirle a la gente que esto es también entretenido, que el ajedrez es algo hermoso.

P: También esta el problema de la duración de las partidas.

R: Exacto, y es muy importante. Un formato de partidas de 7 horas, que empiezan a las cuatro y acaban a las once, cuando ya han cerrado todas as redacciones de los periódicos, es infumable. La gente tiene que darse cuenta, tenemos que buscar un encaje dentro de la sociedad en la que vivimos. Confío en que no se me interprete mal si digo que, para algunos, el ajedrez profesional es un medio de vida snob, distinta, bohemia. Pero no sé si el término profesionalismo es correcto en ese sentido. Ser profesional es otra cosa, es asumir las obligaciones inherentes para convertirse en un embajador de la imagen del ajedrez allá donde uno va, con la obligación de difundirlo y hacerlo asequible para el aficionado, facilitando la tarea de los organizadores y promotores; lo otro es ser bohemio, soñador, sin ningún tipo de atadura. Pero no podemos ser profesionales para cobrar y bohemios para lo que no nos gusta.

Lo digo con todo el cariño. Se trata de que consigamos medios para vivir dignamente, que haya intereses económicos para todos, que el ajedrez sea una actividad durísima pero bien pagada, que la gente pueda vivir en diferentes posiciones de la escala, dando clases, jugando, entrenando, etcétera. Que no sea 7 una actividad para gente que está medio loca, como piensan muchos, ó gente rara. Tenemos que demostrar que el ajedrez es una actividad sana en todos los sentidos.

P: ¿Cree que hay Jugadores que no han terminado de entender cómo funciona esto?

R: Esta es la cuarta edición del torneo Ciudad de León en la nueva modalidad. Cuatro ediciones son pocas para estar seguros de cuál es el formato ideal; por eso hemos variado y experimentado con fórmulas y ritmos de juego. Pero los jugadores deben entender que vienen aquí a popularizar el ajedrez en el mejor de los sentidos. No creo que haya un solo jugador de ajedrez que tenga una ventana, un balcón para expresarse, mejor que éste. Es decir: no creo que unas simultáneas o una conferencia sean tan buen vehículo para expresarse como un torneo de estas características, donde el jugador realmente puede mostrar un poco del tarro de las esencias que lleva dentro, de las ideas que ve y analiza, de su creatividad en el estado más puro. Yo creo que los jugadores tienen que aprender a tomarse en serio todo lo que sea bueno para su juego, para su deporte, para la

"Envidio a Linares, por su imagen de marca".

difusión del mismo; pero no creo que sea correcto generalizar. Tengo la sensación de que la mayor parte de los jugadores que han estado aquí sí lo entienden. Por ejemplo, Anand, Leko e incluso Kárpov tienen una idea muy clara de lo que se pretende. Hay otros que pueden ver esto con un poco de reticencia, pero simplemente porque no buscan qué es exactamente lo que se pretende o no les importa demasiado.


P: Pero, hablando más en general, no hay todavía demasiados jugadores que creen que los dólares crecen en los árboles?

R: Hay varios jugadores que, por el mero hecho de jugar bien y ser grandes figuras, piensan que automática mente deben caerles un montón de millones de pesetas todos los años. Yeso es un gravísimo error. Es como cuando tu intentas educar a un hijo que es particularmente desordenado y lo deja todo por cualquier lado, y él está acostumbrado a que cuando vuelve a casa se encuentra todo ordenado y en su sitio. Pero no es normal, eso significa que alguien se encarga de poner las cosas en su sitio. Pues en el ajedrez pasa una cosa muy :) parecida, la gente considera normal que si no es en el torneo A, será en el B, C, D, E, o F, pero habrá alguien que llamará y le pagara un dinero acorde con su calidad y categoría. Pero eso no tiene por qué ser así, ni siquiera hay ninguna garantía de que lo sea. Un torneo, como todo en esta vida y más en la actualidad, tiene un componente comercial: es bueno para una ciudad, genera turismo, viene mucha gente, se vende en los medios, tiene una presencia en la ciudad y luego vende allí productos relacionados con el torneo... Bien, pero eso no es casual, la gente no pone el dinero alegremente en cualquier cosa sólo porque alguien juega maravillosamente bien al ajedrez. Los jugadores de ajedrez todavía estamos en una cultura que yo creo que es lógico que tengamos; la mayor parte de los ingresos que tenemos vienen de cuando el ajedrez soviético tenía un gran peso, y un duelo entre Kaspárov y Kárpov en Moscú generaba unas bolsas de 500, 600 millones de pesetas que efectivamente se generaban de una manera realmente atípica, porque no se enfocaban como una rentabilidad concreta sino, simplemente, se producían porque el estado soviético estaba allí, e imponía su voluntad. Eso ha creado una cultura, hay gente que asocia eso a lo normal, yeso no es lo normal; una cosa se puede apoyar, financiar o promocionar pero, de repente, aun siendo positiva y rentable, se deja, se abandona por parte del patrocinador, que se busca nuevos sectores de la sociedad para vender el producto, o la imagen de

"Tuvimos un desacuerdo con Kaspárov, pero es un jugador maravilloso"

empresa. Eso ni siquiera se les pasa por la imaginación a los jugadores de ajedrez, pero convendría que lo pensaran; porque hay una serie de servidumbres, entre comillas, que deberíamos asumir. Los patrocinadores quieren imágenes, gente que sea capaz de fotografiarse con niños, atender a la prensa, ser amable con el público, soportar la tensión, jugar bien, tener buenos nervios... Eso va a ser importante en un profesional al más alto nivel en el mundo del ajedrez.

P: Tras catorce años como organizadores (diez de ajedrez clásico y cuatro de avanzado), usted y su equipo habrán sacado conclusiones importantes.

R: Durante esos diez años de ajedrez clásico mantuvimos un perfil bajo pero sólido; o sea, el torneo se mantenía bien, pero sin gran repercusión en los medios, y no pasábamos de ah í. Nuestro presupuesto estaba cubierto a190% por instituciones públicas; casi era una rutina, pero también corríamos el peligro de convertirnos en una rémora. Así que decidimos arriesgar, en un planteamiento más sano: buscar la autofinanciación.

P: Y está funcionando razonablemente bien.

R: Sí, estamos satisfechos. El presupuesto de este año está cerca de los 26 millones. De ellos, algo más del 60% es dinero privado, y el resto público. Ponemos mucho interés en organizar actividades complementarias que atraigan a los medios de comunicación hacia el torneo de manera indirecta. Por ejemplo, la entrevista que Anand concedió a Fernando Sanchez Dragó para el programa 'Negro sobre Blanco' de TVE. O la presencia de Anand y Sh írov en 'Lo más plus', de Canal+. Otra faceta que cuidamos son los actos adicionales que puedan tener un interés añadido para el público, y especialmente para los niños, como las sesiones de simultáneas y la oportunidad de pedir autógrafos y fotos a sus ídolos. O películas y exposiciones sobre ajedrez, etcétera.

P: Como organizador, ¿hasta dónde quiere usted llegar?

R: (Pausa) Me gustaría convertir mi torneo en el mejor del mundo. Envidio mucho a Linares, que ha conseguido un prestigio similar al de los grandes periódicos. Por ejemplo, si 'El País' quiebra algún día, lo que me parece casi imposible, su nombre quedará para siempre en la historia como el de un gran periódico. Y con Linares pasa algo muy parecido. No entro a valorar si se hace bien o mal, pero ha logrado una imagen de marca. Nosotros también la tenemos, pero no al mismo nivel. Quiero que el Ciudad de León sea rentable para todo el que invierta en él, y también que sea muy atractivo para los aficionados. A mí me hace mucha ilusión recibir determinados mensajes desde cualquier lugar del mundo. Uno de los que más me impactó fue el de una pareja de australianos recién casados que deseaba combinar su luna de miel con el torneo de León, y me pedían que les reservase dos asientos. Otra cosa que quiero resaltar es que los grandes torneos se venden mejoren ciudades pequeñas o medianas, con menos de 200.000 habitantes, que en las grandes, donde ser corre un alto riesgo de que pasen desapercibidos entre tantas manifestaciones culturales y deportivas de primer nivel. Por el contrario, todos los leoneses, incluso los que no entienden nada de ajedrez, saben que en junio hay un torneo importante, aparte de otros especiales, como el Europeo de Naciones que vamos a albergar en noviembre.

P: Acaba usted de firmar un preacuerdo con Brain Games para organizar el Torneo de Candidatos oficioso, por una parte, y apoyar la reunificación, por otra. Pero quienes llegan a cuartos de final del Mundial de la FIDE están obligados por contrato a no disputar ningún otro Campeonato del Mundo. ¿Cómo es todo este lío?

R: Ese Torneo de Candidatos pertenece a Brain Games. León, como ciudad organizadora, puede sugerir, opinar y aportar ideas, sobre todo en cuanto a la repercusión mediática. Pero, sobre los compromisos que puedan tener los jugadores por otro lado, confiamos en que Brain Games sea capaz de encontrar una solución satisfactoria para todos.

P: ¿Y cómo encaja todo eso con Kaspárov tras el conflicto que tuvo con León hace tres años?

R: Si un torneo quiere sobrevivir y enraizarse en el tiempo, tiene que por encima de esas cosas. Tuvimos un desencuentro más o menos grave, desagradable y problemático que, evidentemente, creó problemas. Pero eso ya pasó. Yo admiro profundamente a Kaspárov como jugador, me parece maravilloso, y hay que contar con él. Lo que él haga en un momento dado puede producir una reacción por mi parte como organizador, y expresaré mi opinión en cada momento. Pero las puertas de León están abiertas para Kaspárov. Podrá venir o no, y la vida seguirá transcurriendo igual.

P: No menos larga es su experiencia como profesor de ajedrez. ¿Qué ideas tiene sobre su introducción en los colegios?

R: La primera que me viene a la cabeza es un problema enorme. Si la Reina Sofía insistiera en mostrar interés por el tema, como ha hecho estar un par de veces, y lograra desatascarlo, necesitaríamos formar unos 7.000 monitores, como mínimo, a toda velocidad, y creo que ahora hay 500. Habría que crear una bolsa de empleo o algo así; pero estoy seguro de que lo resolveríamos muy rápidamente. Por otro lado, me parece fundamental que enfoquemos el asunto desde un planteamiento lúdico. El niño no debe tener la sensación, en ningún momento, que la inversión hecha en él no tiene sentido si no logra resultados brillantes. Es decir, el objetivo es promover el ajedrez como una herramienta muy útil para aprender a razonary para divertirse, no para fabricar campeones. Esto 9, último vendrá por ,,: añadidura, de manera natural, aunque requerirá un trabajo de selección y seguimiento, como es lógico.

P: Deduzco que usted ha comprobado cómo el ajedrez desarrolla la inteligencia.

R: Habría que ponerse previamente de acuerdo en qué es la inteligencia. Si un niño me dice que mañana no podrá venir a clase de ajedrez porque debe preparar un examen de matemáticas, está claro que el ajedrez ha contribuido a que ese niño desarrolle la inteligencia. En la Escuela Padre Isla tenemos 25 años de experiencia y podemos asegurar que el ajedrez es intelectualmente útil. Enseña asumir responsabilidades, ano echar la culpa al empedrado o a los demás, a ser consecuente con los actos propios. Podemos discutir si todo eso se llama inteligencia, pero no cabe duda de que es bueno. y si es bueno hay que potenciarlo, especialmente en una época de problemas graves en los colegios, como la violencia y la desintegración social. Me pregunto cuántas armas lúdico-formativas son tan valiosas como el ajedrez para luchar contra eso. El Gobierno o cualquier otra institución que decida dar un paso adelante en esta dirección se apuntará un tanto histórico en cuanto a su imagen.

P: Terminemos con su faceta como capitán de la selección española. En España existe una percepción colectiva de que tenemos grandes talentos que no logran grandes resultados, salvo excepciones. ¿Qué nos diferencia de otros países?

R: Casi hablo como excapitán, dado que no podré ser capitán y organizador al mismo tiempo del Europeo por naciones en León, aunque nada me gustaría más que hacer ambas cosas en mi ciudad; pero es imposible. En cuanto a otros países, yo veo una gran dureza mental en los del Este. Uno de los argumentos para explicarlo es que los problemas económicos de esos países incitan a que los jugadores resuelvan su vida a través del ajedrez. Dicho a mi manera, en España se vive demasiado bien; es un país con tremendos problemas sociales pero, al mismo tiempo, de vida muy confortable si hablamos en términos generales. El ajedrez de alto nivel exige un sacrificio muy grande y una vida muy dura a una edad muy temprana. Y, por el mismo esfuerzo, se cobra bastante menos que en el tenis o el fútbol. El jugador con talento que se encuentra en la tesitura de dar el gran salto puede tener una cierta desorientación a la hora de elegir los objetivos. Por ejemplo, si recurre a la ayuda de un "súper entrenador del Este, es probable que sea el entrenador quien deba adaptarse a una cultura muy distinta de la suya. En ese aspecto estamos en pañales, porque no hemos tenido diez campeones del mundo antes para saber cómo enfocar todo eso. Aparte del caso atípico de Alexéi Shírov, las excepciones son Illescas, quien ha subido mucho el techo del ajedrez español, y sobre todo Paco Vallejo, que es un caso verdaderamente excepcional. Aspira a ser campeón del mundo, lo que implica estar entre varios iguales y distinguirse en los pequeños detalles para ser el mejor de los mejores. Ahora bien, a pesar de que en España organizamos varios de los mejores torneos del mundo, somos unos inexpertos totales en este asunto.

P: Pero el principal problema es la motivación.

R: Sin duda. Un componente de la selección B de Rusia ansía pasar al primer equipo como si en ello le fuera la vida. Lo primero que pregunta un jugador occidental medio es dónde hay un buen restaurante para relajarse tras un encuentro muy duro con Polonia, por ejemplo. La solución es trabajar, trabajar, trabajar, equivocarse, corregir y, sobre todo, mirar hacia arriba. Si nos conformamos con tener muchos jugadores de2.520 lograremos varios de 2.500. Pero si nos empeñamos en tener varios candidatos a campeones del mundo, en el peor de los casos meteremos alguno entre los diez primeros.

P: Shírov, Vallejo, Illescas y varios aspirantes para completar el equipo. ¿Con esos mimbres se puede lograr una medalla?

R: No es bueno que vendamos humo. Los objetivos deben fijarse internamente, sin hacer ruido. España no tiene un gran equipo, pero sí un buen equipo, sólido de Shírov para abajo. Dejo aparte a Shírov porque no es sólido, ni líquido ni gaseoso. Shírov es Shírov, el subcampeón del mundo, capaz de lograr 9,5 puntos en diez partidas si está en forma. Por tanto , la selección no es la misma con o sin él. De ahí para abajo tenemos jugadores muy duros , difíciles de batir, aunque , siempre nos ha costado ganar una partida más. Illescas tiene una experiencia tremenda; ha ganado a Kárpov y ha hecho tablas con Kaspárov, entre otros muchos éxitos. Vallejo es el valor en alza, con una progresión fulgurante y una dureza tremenda. Un jugador perfecto para cualquier equipo es Jordi Magem, que casi te asegura las tablas cuando juega con negras. Luis Comas tiene un talento soberbio, aunque sus resultados dependen más del color de las piezas. Javier Moreno exhibe una mentalidad de competidor nato. Y aún hay cuatro o cinco más que deben ser tenidos en cuenta, como Marc Narciso, que calladamente ha superado los 2.500 puntos. Por cierto, tenemos muchos jugadores hasta los 2.450 puntos, pero muy pocos por encima. Hay que rellenar ese vacío, quizá el problema tenga que ver con la ausencia de torneos válidos para normas de gran maestro, de categoría VII, VIII o IX. de otros países? Son torneos poco gratificantes para un organizador, por lo que deberían ser asumidos como una inversión por la Federación Española y las autonómicas. En España tenemos grandes torneos y muchos abiertos, pero carecemos de esos de segundo, nivel, que constituyen un eslabón i fundamental para surtir ala selección de buenos jugadores

P: Aunque usted no se encarga de la selección femenina, la sigue desde muy cerca.

R: Estoy asombrado por los resultados que están logrando nuestras chicas en los últimos años. Tienen mucho menos Elo del que por su fuerza les corresponde. Y una buena disposición al entrenamiento, en parte gracias al seleccionador, Sergio Estremera, que sabe transmitirla. Para mejorar el rendimiento del ajedrez femenino, yo eliminaría ya mismo la discriminación de sexos en los Ctos . de España de niños, aunque no todavía en las competiciones internacionales, porque podría ser traumático. Es absurdo separar a niños y niñas de ocho años cuando están empezando a jugar. .


 
 
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