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Anand triunfa y todos
deleitan
POR: LEONTXO GARCIA (TOMADO
DE LA REVISTA JAQUE 540)
Si todos los caminos conducen a Roma, el
que han elegido los organizadores del Ciudad
de León para promover el ajedrez
es ya una autopista iluminada. La cuarta
edición del torneo en su segunda
época, con ayuda de computadoras
durante las partidas, volvió a ser
un espectáculo vibrante y bien organizado.
Hubo, por supuesto, pequeños fallos
que deberán corregirse en las próximas
ediciones, pero Marcelino Sión y
su equipo son un ejemplo de lo que debe
ser una organización moderna del
ajedrez: su estilo y el trabajo que realizan
durante todo el año son perfectamente
aplicables a la modalidad clásica
en casi todos sus detalles.
Sobre la estructura habitual -tableros
electrónicos, pantallas gigantes,
comentarios de Félix Izeta y Miguel
Illescas por auriculares, ruedas de prensa
obligatorias de los jugadores con Ricardo
Calvo como moderador, simultáneas,
una exposición, actos paralelos,
etcétera- , este año había
un cambio significativo: el ritmo se aceleró,
a 20 minutos por jugador más quince
segundos por movimiento. Anand bromeó
en la presentación: "Sugiero
que haya ambulancias aparcadas cerca del
escenario", para expresar el previsible
cansancio, pero lo cierto es que los cuatro
participantes produjeron un ajedrez de alta
calidad. y Shírov creó una
joya.
Ocurrió tras el 15t movimiento de
Topálov en la segunda partida de
la semifinal entre ambos (variante Pelikán).
El búlgaro sacrificó su dama
para lograr tres piezas a cambio. Era una
novedad, pero encajaba bien con el espíritu
de esa posición. Hasta ahí,
todo resultaba más o menos normal.
y entonces llegó la bomba: Shírov
no capturó la dama, sino que avanzó
un peón, que amenazaba una de las
torres de Topálov. Muchos periodistas
creyeron que se trataba de un error técnico
del programa que rige los tableros electrónicos.
Pero no: era una jugada asombrosa y profunda,
que Shírov tenía guardada
en su arsenal desde el año pasado.
La lucha se volvió aún más
apasionante, y Topálov se defendió
de manera incisiva, pero no pudo evitar
la derrota ante el juego preciso del español.
Varias horas más tarde, durante la
cena, Shírov relató el hallazgo:
"Un día, mientras comía
con mi entrenador [el estonio Mijaí
Rytshágov], estaba pensando sobre
esa variante de la siciliana, sin tablero.
Me acordé de que estuvo de moda antes
de la irrupción de los ordenadores.
Por tanto, ofrecía mucho margen para
encontrar ideas nuevas. y entonces, de pronto,
me llegó la inspiración. He
tardado mucho en poder aplicarla , pero
ha merecido la pena. Estoy muy orgulloso.
Es una de las ideas más brillantes
de mi carrera".
Sólo una preocupación empañaba
la alegría del subcampeón
del mundo: "He visto que el ordenador
proponía esa jugada como la segunda
mejor en esa posición. Es realmente
frustrante y me incita a pensar que quizá
el final del ajedrez profesional esté
más cerca de lo que pensamos. Pero
confío en que se trate de una casualidad".
Shírov ganó esa partida tras
perder la primera por una brillante novedad
de Topálov. Luego se impuso en la
tercera, tras un fallido sacrificio de pieza
del búlgaro. 6ste, obligado a ganar
la cuarta con las piezas negras, no pudo
pasar del empate.
También hubo mucha calidad en la
segunda semifinal, entre Anand y leko, sobre
todo en las dos primeras partidas; pero
lo que predominó fue una emoción
intensa y creciente, hasta las partidas
de desempate (cinco minutos). la vorágine
de jugadas instantáneas, los golpes
al reloj y las caras de angustia hicieron
disfrutar mucho a los espectadores, impresionados
por la energía que mostraban el indio
y el húngaro a pesar del cansancio
acumulado durante los cuatro primeros asaltos
(2-2).
En la primera rápida, todo indicaba
que leko iba a perder por tiempo, pero aplicó
el turbo en el último minuto y se
llegó al paroxismo. Tras un recital
de movimientos espasmódicos de ambos,
la posición era de tablas, pero Anand
disponía de un solo segundo, por
cuatro de leko. 6ste, en un alarde de deportividad
que ya apenas se ve, ofreció el empate.
En la segunda, leko volvió a apurarse
en exceso, y Anand no perdonó.
Al resumir el duelo ante los micrófonos,
el indio no ocultó sus apuros: "Tras
perder la primera partida, veía el
duelo perdido. leko es un jugador del altísimo
nivel técnico, muy difícil
de vencer, y yo tenía que jugar con
negras dos de las tres siguientes".
Pero el campeón del mundo hizo honor
a ese título en la segunda y barrió
a su rival del tablero. Lejos de hundirse
por el varapalo, Leko dio un recital de
fina estrategia en la tercera, que Anand
sólo pudo salvar tras una larga resistencia.
La cuarta fue un empate sin historia.
Como Anand siempre parte como favorito en
las partidas rápidas, el desenlace
no sorprendió a Leko: "Sabía
que si no pasaba del empate en las cuatro
primeras, iba a ser muy difícil derrotar
en las rápidas a "Speedy González".
6ste partiría como claro favorito
en un Campeonato del Mundo de ajedrez avanzado,
según reconocen sus colegas, incluido
Shírov. y no sólo por su impresionante
rapidez de reflejos, sino también
por el dominio que demuestra en el manejo
de ordenadores y bases de datos.
Sin embargo, el exceso de confianza le
costó medio punto en la primera partida
de la final contra Shírov. Tras una
maravillosa labor de alta estrategia y en
una posición fácilmente ganada,
Anand dejó de consultar al ordenador,
permitiendo así que Shírov
sacase uno de sus sorprendentes conejos
del sombrero y lograse un empate que parecía
imposible. La segunda "fue un desastre"
para el español, según dijo
él mismo después, superado
de nuevo por el magnífico juego posicional
del indio.
Shírov, que nunca tira la toalla,
estuvo a punto de igualar el marcador en
la tercera. Pero entonces se vio claramente
que Anand parece haber nacido para jugar
al ajedrez de esta manera. El español
no encontró la manera de rematar
su ventaja y se apuró mucho de tiempo,
mientras su rival jugaba como la máquina
que tenía a su lado. La situación
dio un vuelco, y el asiático, residente
en Collado Mediano (Madrid), logró
el punto que le faltaba para asegurarse
el primer premio. Pero el reglamento obligaba
a diputar la cuarta, a pesar de todo. Y
Shírov dio entonces una muestra más
de su gran profesionalidad: intentó
olvidarse de su disgusto, jugó lo
mejor que pudo, y obtuvo una honrosa victoria
para perder el duelo por la mínima
diferencia.
Anand recalcó que la clave de su
éxito estuvo en la simbiosis con
el jugador de silicio: "Por supuesto,
manejar bien el ordenador es fundamental
en esta modalidad. Pero creo que el principal
mérito me corresponde a mí".
y no eludió la autocrítica:
"A veces confío demasiado en
lo que me aconseja la computadora. Es difícil
encontrar el equilibrio exacto".
Shírov reconoció que la celeridad
del ritmo le perjudicó: "No
he tenido tiempo para combinar adecuadamente
mis ideas con los cálculos de la
máquina. Anand es mucho mejor en
esta modalidad porque él sí
sabe cuándo hay que mirar al tablero
y cuándo al ordenador". Pero
no renuncia a los atractivos de un torneo
único en el mundo: "Volveré
a León con mucho gusto", concluyó.
Este cronista tiene motivos para suponer
que el 99% de los presentes (patrocinadores,
espectadores, árbitros, periodistas,
técnicos, etcétera) suscriben
esa última frase.
De hecho, ya hay organizadores que piensan
en imitar a los de León, e incluso
se habla de un Campeonato del Mundo de esta
modalidad futurista, que puede convivir
perfectamente con todas las demás.
y conviene recordar que Gari Kaspárov
fue el autor del invento, desarrollado con
brillantez en León. Demos al César
lo que es suyo.
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